A las puertas de un nuevo compromiso internacional frente a Cabo Verde, la Selección Argentina calienta motores con el foco puesto en consolidar su funcionamiento colectivo en el Mundial.
En la previa de este cruce, la voz de Rodrigo De Paul vuelve a ganar centralidad no solo por su despliegue físico dentro del campo de juego, sino por su rol como uno de los máximos referentes y portavoces del vestuario comandado por Lionel Scaloni.
Esa experiencia es la que lo llevó no solo a transformarse en el Motorcito de esta generación ganadora, sino también en un gran amigo de Leo Messi. Socios dentro de la cancha, su mudanza al Inter Miami no fue casual y le permitió -y permitirá- ver en primera persona y ser ladero del 10 en el sprint final de su carrera.
“Soy un afortunado de estar ahí y compartir momentos más allá de una cancha, es un orgullo”, recalcó el mediocampista, reflejando la profunda sintonía que mantiene con el capitán.
De Paul asegura que espera “lo mejor” de Messi en el Mundial
Lejos de centrar toda la presión en la figura del astro rosarino, De Paul asumió el compromiso que le compete al resto del plantel para potenciar al máximo al futbolista más determinante del planeta.
Y lo elogió, también valorando a los 10 que lo rodean: “De Leo siempre espero lo máximo, es el mejor de toda la historia. El fútbol no es un deporte que se juega solo, así que la responsabilidad pasa más por todos los que lo rodeamos para darle las herramientas y que haga lo que sabe: cuando eso sucede, su nivel es el más alto de todos. Más allá de lo que viene haciendo, el equipo lo viene haciendo bien y les da las herramientas para que brille”.
De cara a los grandes desafíos que se avecinan, el volante destacó que la exigencia personal y grupal se mantiene intacta, con la mente puesta en revalidar los laureles obtenidos.
A su lado en el Inter, contó que se preparó bien y especialmente para un Mundial en el que irán por la historia grande: “Tenemos las mismas ganas de conseguir lo mismo que en Qatar. Si no sucede, la desilusión será igual. Y si sucede, la felicidad será también así de grande”, confesó con total honestidad sobre el hambre de gloria que persiste en el grupo.
Sin embargo, los años de batallas y la madurez alcanzada tras tocar el cielo en Doha le permiten al futbolista formador en Racing mirar el futuro con una perspectiva mucho más templada y analítica.
“Pero es verdad que ser campeón del mundo por lo menos te hace llegar más curtido y con más experiencia, entendiendo que la felicidad es efímera, todo pasa, la vida sigue. Lo tomamos con cómo se amerita, con esa responsabilidad pero que hay más cosas además del fútbol”, explicó De Paul, descontracturando la presión mediática.
El choque ante Cabo Verde se presenta entonces como la oportunidad perfecta para que Argentina siga aceitando sus piezas y para que el mediocampista sume más rodaje en esta exigente temporada.
Con el equilibrio justo entre la madurez emocional y la ambición deportiva, el “Motorcito” se perfila una vez más como el eje sobre el cual la Albiceleste buscará dominar el juego y seguir construyendo el camino hacia sus próximos objetivos.
