Tal como sucedió en la semifinal ante Francia, la final del Mundial 2026 entre España y Argentina se jugó a la forma propuesta por los hispanos. Pocas emociones en New Jersey, en una final que tuvo mejor show de mediotiempo que juego en la cancha.
De hecho, la Albiceleste no tuvo una opción de peligro en noventa minutos de juego. La escuadra de Lionel Scaloni no se aproximó al arco español y dejó que el juego fuese monopolizado por los peninsulares.
Sobre todo sobre los finales de cada mitad, la superioridad de los españoles fue abrumante. Llegaban repetitivamente sobre el arco del Dibu Martínez, aunque sin obtener recompensa mayor que tiros al arco del portero argentino.
Monopolio de España ante Argentina
Ni una llegada en noventa minutos de Argentina. Pese a esto, la Albiceleste se preocupó de aguantar de buena manera los embates del equipo peninsular. Eso ayudado, también por aproximaciones tibias de los hispanos, cuyo juego se genera entre un bostezo y otro.
Típico juego español que, de todas maneras, genera resultados. Una solidez tremenda de los europeos que permite sufrir poco. Ni con Francia tuvo mucho de qué lamentarse, ni con Argentina tuvo mucho nervio. Se jugó casi completamente en el área de los sudamericanos.
Sobre el final del tiempo reglamentario, una falta de Enzo Fernández le valió la segunda amarilla y dejó a Argentina con uno menos. De esta forma, la Scaloneta tenía que enfrentar el tiempo suplementario con diez jugadores.
Tiempo extra
Más de lo mismo en los treinta minutos de tiempo extra. Argentina se la jugó por llevar el encuentro a los penales, considerando que con uno menos no se podía arriesgar a ir en búsqueda del partido. Por eso, el dominio total fue de los hispanos.
Ese dominio asfixiante se tradujo en el único gol del partido. Un centro desde la derecha fue pivoteado por Nico Williams y se la dejó servida a Ferrán Torres, que fusiló al porteo argentino. El gol del triunfo fue a los 106′. Otra vez España campeona en el tiempo extra, igual que en 2010.
Esta es la segunda vez que España consigue el título mundial. Con un juego parecido al 2010, sin grandes luces, pero con dominio del balón, los hispanos sumaron una segunda estrella a su palmarés. El fútbol aburrido volvió a la cima del planeta.




