Asoma el partido que nadie quería jugar en el Mundial 2026. Hablamos del duelo por el tercer puesto entre Francia e Inglaterra. Una especie de premio de consuelo que, generalmente, se vive con poca pasión y compromiso.

No es, evidentemente, la primera vez que se juega este duelo. De hecho, sólo dos veces en la historia no se ha jugado, en Uruguay 1930 y en Brasil 1950, coincidentemente las dos veces que los charrúas fueron campeones.

Pero, ¿cuál es el equipo que más veces ha ganado este partido? ¿Cuál ha sido el partido por el tercer lugar con más goles? Acá te contamos cada uno de los partidos por el tercer lugar que han existido.

Alemania vs Austria (1934): 3-2

La Selección de Alemania había caído en su duelo ante Checoslovaquia en semifinales y esperaba tener un pequeño sabor de la gloria ante Austria, que venía de caer por la mínima ante el anfitrión, Italia. El duelo terminó 3-2 y tuvo por mucho tiempo uno de los goles más rápidos de la Copa del Mundo, obra de Ernest Lehner, que anotó el 1-0 para los teutones a 24 segundos del inicio. Finalmente, el duelo terminó 3-2 para los germanos.

Otro datito freak de aquella tarde en Nápoles: Austria tenía que jugar con la indumentaria alternativa, pero no la tenía, porque fue una decisión de último minuto. A la rápida, se decidió que el propio Napoli le prestara su indumentaria, por lo que los austriacos perdieron con los colores del equipo del sur italiano.

Brasil vs Suecia (1938): 4-2

Un error garrafal del DT de Brasil, Ademar Pimenta, en las semifinales, le costó caro a Brasil. El entrenador del elenco sudamericano se confió excesivamente en el duelo ante Italia y decidió darle descanso a Leonidas da Silva, crack de la Canarinha, para que pudiese jugar la final. Costó caro: los europeos ganaron 2-1.

En el duelo ante Suecia, golpeados aún por la derrota ante Italia, los brasileños partieron perdiendo 2-0 (Sven Jonasson a los 28′ y Arne Nyberg a los 38′). Pero, con Leonidas inspirado (63′ y 74′) y con goles de Romeu (44′) y Perácio (80′), Brasil lo dio vuelta.

Austria vs Uruguay (1954): 3-1

Quizás uno de los partidos menos elegantes de los mundiales. Austria y Uruguay jugaron por el tercer lugar del Mundial de 1954 tras días de lluvia intensa en Zurich. El lodazal en el que se convirtió la cancha no fue el único impedimento para tener un partidazo, sino que también el balón de cuero absorbía agua y se hacía muy pesado, por lo que realmente cambió la dinámica del juego.

Uruguay, que tenía una gran racha en los mundiales (no participó en 1934 y 1938 y salió campeón en 1930 y 1950), perdió por primera vez un partido de definición en semifinales, ante Hungría, en el tiempo suplementario. Ante los austriacos, sería su segunda vez, en un partido deformado por lo ya dicho. Los goles de Austria fueron obra de Ernst Stojaspal desde los doce pasos (16′), un autogol de Luis Cruz (59′) y Ernst Ocwirk (89′). Juan Eduardo Hohberg marcó para la Celeste (22′).

Francia vs Alemania (1958): 6-3

Con tres goles de Pelé incluidos, Francia se había despedido de la gloria en semifinales de Suecia 1958. Pero, buscaban una especie de premio de consuelo ante los alemanes, que habían caído ante los locales.

Just Fontaine fue el gran protagonista de la jornada, al conseguir un póker y elevarse al puesto del máximo goleador en una edición de la Copa del Mundo (con trece goles). Su récord no ha podido ser batido desde entonces.

Chile vs Yugoslavia (1962): 1-0

Muchos subestiman lo conseguido por La Roja en el Mundial 1962. Pero, lo que pasó en el duelo por el tercer lugar ante Yugoslavia tiene tintes épicos. El cuadro nacional jugó prácticamente con ocho jugadores aquel partido ante los balcánicos, debido a problemas físicos.

Al minuto de juego, el delantero Carlos Campos se desgarró. A los 21 minutos, el talentoso armador Jorge Toro sufrió una fuerte lesión que lo marginó del mediocampo, y poco después también se resintió Manuel Rodríguez. Como no existían los cambios, los tres se quedaron en el campo de juego pese al dolor.

Eladio Rojas hizo que todo terminara en un duelo legendario. A los 90′, tomó la pelota, cruzó la mitad de cancha y disparó con la derecha. El tiro rasante se coló en las redes y terminó en el único gol del partido.

Portugal vs Unión Soviética (1966): 2-1

Era la primera Copa del Mundo de Portugal y terminaron terceros. La verdad es que uno de los artífices de este logro fue Eusebio, mítico delantero de los lusos que nació en Mozambique. De hecho, en el duelo por el tercer lugar tuvo lugar una de las imágenes más icónicas de un partido por el bronce.

A los 12 minutos de juego, el árbitro cobró penal en favor de Portugal. Frente a frente se encontraron la Pantera Negra, Eusebio, y la Araña Negra, Lev Yashin, mítico portero soviético. Si bien el arquero le adivinó el lugar al luso, el delantero marcó. Y en vez de ir a celebrar, se acercó al meta y lo abrazó, en señal de respeto. Par de cracks.

Alemania vs Uruguay (1970): 1-0

Los alemanes llegaron a este partido completamente fundidos físicamente. En el duelo de semifinales ante Italia es conocido como el “Partido del Siglo”, pues tuvo que irse a alargue e implicó idas y vueltas en el marcador. De hecho, Franz Beckenbauer no pudo jugar en el encuentro por el bronce ante Uruguay.

Además, si bien es una manera teleológica de verlo, este duelo significó un hito. Wolfgang Overath marcó el único tanto (26′) y se colgó la medalla de bronce. El Mundial anterior había estado en el segundo lugar teutón. Y en 1974 estuvo en la obtención del trofeo por parte de la mítica Alemania de Beckenbauer. Tiene la colección de medallas completa.

Polonia vs Brasil (1974): 1-0

Este fue el día del funeral del Jogo Bonito. Brasil venía de ser campeón en 1970 con un equipo que arrasó con todos. Sin embargo, sin Pelé y con un Zagallo que intentó adaptar el juego al estilo europeo, los sudamericanos se mostraron torpes, pese a contar con figuras como Rivelino y Jairzinho.

Mientras tanto, Polonia logró su mejor puesto histórico (igualado en 1982) gracias a una leyenda. Se trata de Grzegorz Lato, quien marcó un fenomenal gol a los 76′. Esto le valió la Bota de Oro, siendo el único polaco en la historia en lograr ese hito.

Brasil vs Italia (1978): 2-1

El partido del “campeón moral”. Si algunos sospechan de los resultados de Argentina en el Mundial 2026, tienen que saber que también pasó lo mismo en 1978. Brasil consiguió un invicto en la segunda rueda del torneo, que se vio opacado por un 6-0 de la Albiceleste ante Perú que le permitió avanzar a la gran final, en circunstancias, por decirlo menos, sospechosas.

Es por eso que tras vencer a los italianos por 2-1, con goles de Nelinho (64′) y Dirceu (72′), el técnico de los sudamericanos, Cláudio Coutinho, dio una conferencia de prensa legendaria en la que declaró que Brasil era el “campeón moral”, tras ser invictos totales del certamen.

Polonia vs Francia (1982): 3-2

Un partido de realidades completamente distintas. Mientras Francia había perdido un duelo de gran desgaste físico en las semifinales ante Alemania (3-2), los polacos venían inspirados por lo que pasaba en su país.

El técnico galo, Michel Hidalgo, decidió que para el bronce no jugarían las mejores estrellas de Francia. Esto, debido al agotamiento físico, pero también psicológico, sobre todo por el tremendo miedo que pasaron tras la agresión del arquero alemán Harald Schumacher a Patrick Battiston, que dejó a este último inconsciente. Les Bleus fueron con el equipo B.

Por su parte, Polonia vivía serios problemas interiores de orden político. La Ley Marcial se aplicaba en su país y la censura se propagaba, tras el ascenso del sindicato opositor de aquel país, Solidaridad. De hecho, varios refugiados asistieron a las canchas de España con pancartas en contra del gobierno. Inspirados por estos sucesos, los polacos pudieron ganar un duelo que, pese al equipo B galo, no les fue para nada fácil.

Francia vs Bélgica (1986): 4-2

De todos los partidos que se han jugado por el tercer lugar en un Mundial, este es el único que tuvo que irse al alargue, hasta ahora. Fue una verdadera tortura física para los jugadores, ya que se jugó en Puebla, a 2.100 metros de altura y con un sol de mediodía. Realmente, extenuante.

Henri Michel, DT galo, decidió, al igual que en 1982, dejar afuera a figuras como Michel Platini, Alain Giresse y Luis Fernández, debido al cansancio físico y anímico de la semifinal perdida ante Alemania. Bernard Genghini fue el responsable de anotar el gol de la ventaja en el tiempo suplementario (104′), a lo que se agregó, después, un tanto desde el punto penal de Manuel Amoros (111′). El tiempo normal había terminado 2-2.

Italia vs Inglaterra (1990): 2-1

Como un pacto de caballeros se conoció este partido. No porque se jugara de manera poco competitiva, sino que porque, a diferencia de otros duelos por el tercer lugar, Italia e Inglaterra evitaron el roce extremo en esta definición.

Lo que marcó el partido fue el tremendo gesto de Roberto Baggio. El delantero era el encargado de patear los penales para su país, pero, cuando en el minuto 86 se cobró la pena máxima a favor de los dueños de casa, Baggio se lo cedió a su compañero, Salvatore “Toto” Schillaci. ¿Por qué lo hizo? Porque estaba a un gol de ser el máximo artillero del Mundial. Así fue como lo logró, marcando desde los doce pasos en el triunfo por 2-1.

Suecia vs Bulgaria (1994): 4-0

La diferencia más grande en una definición por el tercer y cuarto lugar se dio en Estados Unidos. El cuadro escandinavo le pasó por encima a la sorpresa del certamen, Bulgaria, con un rotundo 4-0.

Lo increíble de este duelo fue que todos los goles se hicieron en el primer tiempo. Suecia fue un vendaval y anotó cuatro tantos en 32 minutos (Tomas Brolin a los 8′; Håkan Mild a los 30′; Henrik Larsson a los 37′; y Kennet Andersson a los 40′). El búlgaro Hristo Stoichkov estaba a un tanto de igualar el primer lugar de la tabla de goleadores, poseída por el ruso Oleg Salenko, pero se quedó con cuello.

Croacia vs Países Bajos (1998): 2-1

Este partido tiene un récord insuperable. Croacia venció a Países Bajos con la apertura del marcador a cargo de Robert Prosinečki a los 14′. De esta forma, el croata se transformó en el único jugador en la historia de los mundiales en marcar por dos países distintos, ya que en Italia 90 había anotado para Yugoslavia.

A su vez, el segundo tanto de los balcánicos estuvo a cargo de Davor Suker. El delantero histórico de los croatas se transformó en la Bota de Oro gracias a este tanto a los 36′, superando a Gabriel Omar Batistuta y a Christian Vieri.

Turquía vs Corea del Sur (2002): 3-2

Las dos “Cenicientas” del Mundial 2002 se encontraron en la definición por el tercer y cuarto lugar en Daegu. El dato más legendario de este partido ocurrió, literalmente, en un parpadeo. Corea del Sur sacó del medio para dar inicio al encuentro, pero el defensa y capitán coreano Hong Myung-bo se enredó con el balón. El delantero turco İlhan Mansız le robó la pelota y se la cedió rápidamente a Hakan Şükür, quien definió con un zurdazo rasante.

Este es el gol más veloz que se ha marcado en un Mundial, ya que se convirtió a los 10 segundos de juego. Tras el final del encuentro, los jugadores se reunieron en el medio del campo de juego y ondeando banderas de ambos países, festejaron.

Alemania vs Portugal (2006): 3-1

Fue la despedida de un gigante histórico. Jens Lehmann le había ganado el puesto a Oliver Kahn en este Mundial, jugando todos los partidos para los teutones. No obstante, en este último duelo, el DT Jürgen Klinsmann y el mismísimo portero titular, decidieron cederle el puesto al legendario guardametas germánico. Así, se pudo despedir de los mundiales con un triunfo.

Por otro lado, Bastian Schweinsteiger convirtió dos de los tres tantos de los alemanes (56 y 78′, ambos calcados). Y participó en el tercero, ya que fue su tiro libre el que terminó siendo desviado por el portugués Petit y puso el tercero para el elenco alemán (60′).

Alemania vs Uruguay (2010): 3-2

Fue el penúltimo respiro del Pulpo Paul. El infalible animal que predecía los partidos de este Mundial, consiguió acertar al resultado y, luego, a la final de esta Copa del Mundo. Meses después, el octópodo moriría.

En la última jugada, Diego Forlán cobró un tiro libre increíble. Ayudado por una Jabulani (pelota oficial) que zigzagueaba en el aire, el delantero charrúa estrelló su disparo en el travesaño, cuando el duelo estaba en su epílogo. Pudo ser otra la historia, pero el pitazo final sonó justo después de esta jugada.

Países Bajos vs Brasil (2014): 3-0

Este partido se desvirtuó en semifinales. Brasil, que soñaba con un título en su casa, fue vapuleado por Alemania por 7-1, un marcador vergonzoso que pasó a la historia negra de aquel país.

Por eso, los neerlandeses se dieron el gusto de sus vidas en este encuentro. Además de pasearse fácilmente a los locales, hicieron entrar en los descuentos a Michel Vorm, tercer portero del elenco naranja, siendo la única selección que ha alineado a los 23 jugadores citados en una Copa del Mundo.

Bélgica vs Inglaterra (2018): 2-0

Esta fue la consagración de la Generación Dorada de Bélgica. El cuadro europeo había perdido por la mínima ante Francia en las semifinales y demostró que estaba para algo más que el simple bronce.

Lo extraño es que ambas selecciones ya habían jugado entre sí en este Mundial. En su primer duelo, los belgas habían vencido gracias a un tanto de Adnan Januzaj. En el bronce repitieron la victoria, con tantos de Thomas Meunier (4′) y Eden Hazard (82′).

Croacia vs Marruecos (2022): 2-1

Otra vez un duelo repetido. Croacia y Marruecos habían ya jugado en este Mundial, cuando inauguraron el Grupo F con un interesante 0-0. Lo insólito de esto es que ambos equipos lograron sobrevivir a todos los cruces de eliminación directa (dejando en el camino a gigantes como Brasil, España y Portugal) para volver a encontrarse el penúltimo día del torneo.