Gracias al Ballet Azul, este connotado cantante chileno se enamoró sin vuelta atrás de la U de Chile, evidentemente sin saber que al tiempo después podría tener una noche de fiesta junto a Pelé. Probablemente tampoco imaginó que serviría de intermediario de 10 o 15 jugadores rumbo a México.

Las referencias son para Wilfredo Labarca, más conocido como Wildo, quien contestó el llamado de RedGol para hablar de varios temas. “El fútbol ha tenido una presencia muy importante en mi vida. Soy un futbolista frustrado. Quise jugar, llegué hasta por ahí no más. No me dio para más”, reconoció hidalgo.

¿Hizo inferiores o algo así?

Estuve en Audax Italiano, medio año en la primera infantil. Fui a inscribirme solo y después por el colegio, me quedaba muy lejos, se entrenaba en el paradero 11 de Santa Rosa. Después viene mi fanatismo por el fútbol, sobre todo en la década de los 60. Fui una persona muy influenciada por unos primos, hinchas de la U. Me pones una foto de esos años y te puedo decir de memoria quiénes son los jugadores.

Un viaje sin retorno esa pasión…

Tuve la fortuna de haber tenido abono para el Estadio Nacional. El 62 tenía 13 años. Vi todos los partidos del Mundial. Hasta los que no jugó Chile. Mi amor por el fútbol parte con esa década prodigiosa en la Universidad de Chile, donde aparece el verdadero Ballet Azul. Ahí me enamoré en el fútbol.

¿Cómo fue su aventura radicado en México?

Me fui a vivir a México el 73. Estuve un año viviendo en la casa de Carlos Reinoso, llegué en el momento peak de fama, futbolística y social de él. Viví todo eso junto a él. Carlos tuvo una relación importante con Verónica Castro, a quien yo quiero mucho. La conozco, yo era el acompañante a todos esos momentos. Estuvimos en la clínica cuando nació Cristian Castro. Es una larga historia, no quiero develar intimidades.

No es necesario, vamos a su historia allá…

Un jueves 28 de agosto llegué a México al mediodía. A las 7 de la tarde estaba en el Estadio Azteca. Fue lo primero importante que conocí. Y no por afuera, estuve en los vestidores, salí por la escala de caracol a la cancha. Entré al camarín del América, fui con Reinoso que cuando llegué estaba lesionado. Jugaba el Pata Bendita Castro y Roberto Hodge, que en paz descanse. Después compartí departamento con un defensa argentino, Miguel Ángel Cornero, que jugó en América y Cruz Azul. Aprendí ahí el backstage del fútbol.

¿Cuándo comenzó su faceta de representante?

En 1990, el primer jugador que fue por intermedio mío a México fue Juan Carlos Letelier. Vivía en un edificio en Manquehue con Cerro el Plomo, vivía Rubén Espinoza y Marcelo Barticciotto. Los tres fueron por intermedio mío al fútbol mexicano. Uno le contó al otro. Estuve amparado por uno de los representantes más importantes de México, que era Carlos Hurtado, mi hermano, mi amigo, mi gurú y lo extraño todos los días de mi vida. Él me abrió las puertas del fútbol.

La historia de Wildo y el fútbol: fanático de la U de Chile, agente y compañero de fiesta de Pelé

Wildo hasta hoy es un fervoroso hincha de la U de Chile y guarda nítidos recuerdos de aquella noche de juerga junto a su amigo Carlos Reinoso y Pelé, el crack brasileño ganador de tres Mundiales. “Fue como el nacimiento de Dominique, mi hija. Me acuerdo de todos los detalles”, reconoció el célebre artista en Canal 13.

“Reinoso me dijo que fuera a buscar a Pelé. Fui a un hotel, estaba en el comedor cenando. No es muy complicado ubicar a Pelé. Entré y lo vi de inmediato. Se me cayeron los pantalones. Me llevó a su pieza, sacó una botella de Chivas Regal y me pidió guardarla. Nos fuimos a la fiesta. Iba en el auto, él se sentó atrás y lo miraba por el espejo retrovisor”, recapituló Wildo.

¿Qué otros jugadores ayudó a transferir?

Después fue Héctor Adomaitis, me olvidaré de algunos. Diría que unos 10-15 jugadores. Desgraciadamente el fútbol tomó otro lugar, me tocó viajar por el mundo. A Europa, a Palermo fui con Carlos Labrín. A Emiratos Árabes con Cristian Montecinos. La pasé bien, tengo muy buena amistad con todos esos jugadores. Luego entraron los conglomerados de empresarios y diré lo que digo siempre: tenía una farmacia en el barrio donde vendía medicamentos y se me puso una esquina una Salco Brand, en la otra esquina se puso la Ahumada. Ya sabes quiénes son los que manejan el fútbol chileno.

¿Hoy en día a qué se dedica?

Totalmente en la música. Desde hace años. Somos parte de un movimiento que la gente identifica como la Nueva Ola, un producto que por la magia que tiene la música, llega a la gente de nuestra época y los jóvenes muchos recuerdos y todo lo que produce. Chile tiene más de 3 millones y medio de adultos mayores. Y tienen la necesidad de escuchar música, ver a sus artistas de la juventud, recordar las canciones. Somos un producto de consumo necesario. El domingo 6 de septiembre estaremos con Los Inolvidables de Siempre en una función en el casino de Viña del Mar.