Camila Gallardo vive una nueva faceta artística con su espectáculo “Ana está alucinada”, el mismo nombre de su reciente álbum que a través de un espectáculo sensorial y visual, entrelaza su universo personal. De ese modo, la artista de 27 años se vuelve protagonista de un viaje exploratorio que estalla al descubrirse a ella misma.

Ahora, la joven cantante inicia su nueva gira por Chile, siendo su primer show, el concierto ocurrido el pasado jueves 28 de marzo en el Teatro Municipal de Santiago, el recinto cultural más importante del país. Asimismo, de acuerdo a la esencia íntima de su creación, el espacio fue perfecto para crear una experiencia cercana entre ella y el público.

Futurismo, catarsis y corporalidad: lo nuevo de CAMI

Queda poco para que comience el espectáculo de CAMI y el público ansioso por verla manifiesta el deseo de que inicie el show. Minutos después, empieza el viaje de la artista con una introducción futurista y conceptos en la pantalla que acompañaban su inmerso sensorial: la canción “Nacimiento”, track de apertura de ‘ANNA Vol.1 LOS AMANTES’

Se aprecian imágenes que hacen alusión a la biología, lo más probable representan su propio nacimiento: parirse a ella misma.

Tras este recorrido desde las profundidades, vemos a CAMI de forma imponente como dueña del proceso y sus movimientos corporales reflejan la catarsis que significa llegar a la superficie tras pasar por un duro proceso de oscuridad.

Con esa entrada comienza a sonar “Mía”, una canción que habla del reconocimiento a ella misma, para luego de forma simbólica darle el pie al track “Monstruo”, una de las interpretaciones que más sacudió al público y que expresa la integridad y matices de su show: una declaración a la aceptación, una acogida al oscuro femenino.

Además, no solo se presentó sobre el escenario su nuevo proyecto, sino que también la re adaptación de sus canciones anteriores como “Ven” o “Querida Rosa”, siendo intervenidas con la energía de sonidos futuristas y electrónicos que contribuyen a su manifiesto de un renacer artístico.

Cabe señalar que no solo fue una explosión de emociones, también hubo espacio para los sonidos suaves, en el que interpretó a través de cuencos tibetanos, logrando así, una atmosfera para la introversión.

Tras el recorrido de su nuevas canciones, uno de los momentos más especiales fue su interpretación en acapela de “Gracias a la Vida” de Violeta Parra. De forma sorpresiva, CAMI apareció en las galerías del teatro interpretando la canción acompañada de un sostenedor silencio por parte de un público cautivado por su voz.

Sin duda que este periodo actual de la artista es uno de los más trascendentales e importantes de su carrera, no solo por los elementos que acompañan su espectáculo, sino por la esencia integral y el mensaje íntimo que brinda en su performance: la conexión entre emoción y creación, otorga el sello autentico de su show, brindando espacio a nuevas sensibilidades que el público recibe con fuerza y acompaña a la cantante durante toda su presentación.