Julio César Moreyra es de esos jugadores que tuvo un corto, pero intenso paso por Universidad de Chile. Se fue hace 20 años, pero los hinchas todavía lo recuerdan con cariño.
“Lo mejor siempre con la gente de la U”, comienza diciendo Moreyra a RedGol. Interrumpe su rutina en Argentina de ir a buscar a su hija al colegio para atender el llamado desde Chile y hablar de los buenos momentos que vivió en el Romántico Viajero entre 2005 y 2006.
“Fue un una época en la que yo había jugado en Primera División en Instituto de Córdoba. Mi representante me cuenta de Universidad de Chile y ni lo dudé. Le dije que sí de una. Sabía que no pasaban por un buen momento económico, pero jugar en esos equipos grandes después te da chapa para jugar en cualquier lado“, explicó Moreyra.
El único Indio Azul
Desde su llegada causó ruido, había un pequeño problema con su apodo. El Indio lo apodaban en Argentina, nombre asociado a Colo Colo en Chile, por lo que tuvo una charla bastante particular con la barra del Bulla sobre esta situación.
“Nunca me voy a olvidar cuando llegaron Los de Abajo, cayó el Beto, el Kramer, el Anarkía. Eran todos con pelo largo, todos tatuados y me dijeron ‘te tenés que sacar ese apodo’. Les dije ‘es el apodo que me conocen. Les puedo garantizar que voy a dar la vida en la cancha’. ‘Con eso nos quedamos tranquilo’, me dijeron. A la tercera fecha coreaban mi nombre y me sorprendió. Ahí nació el cariño. Es algo muy lindo. El hincha de la U quiere ver a sus jugadores que metan, que dejen todo”, recordó Moreyra. “El único Indio Azul” lo apodaron después.
Una de las cosas por las que se metió en el corazón de los hinchas de Universidad de Chile, era por su juego fuerte. Usaba su 1,90 de estatura para imponerse ante los rivales y Jorge “Polo” Quinteros y Darío Conca lo sufrieron en un Clásico Universitario.
“No fue con mala intención, porque la forma de jugar mía no es mal intencionada. Con Conca al llegar tarde, para que no pase le estiro el brazo y justo le pego ahí. Lo mismo con el Polo Quinteros, me tiro al piso y él la quería recuperar. Yo siempre fui de usar los brazos y entonces justo se come el codo, pero jamás fue de mala intención“, detalló.
-Al Polo Quinteros le sacaste un diente…
“Le saqué un diente, después hablamos en la semana y me decía ‘callate, estoy acá en el odontólogo, me estoy arreglando el diente’. Te repito: no fue de mala intención, yo siempre he jugado fuerte, pero leal. Después pediré disculpas”.
-¿Pero Quinteros aceptó las disculpas?
“Quedó todo bien, aunque después tuvimos un par de situaciones. En otro clásico vino a querer hacer lo mismo y obviamente todo queda en cancha. Estuvo bueno porque el árbitro, que no recuerdo quién era, nos dijo ‘no les voy a cobrar nada, ni a vos Polo ni a vos Indio’, así como dándonos licencia para pegarnos. Nos retó diciendo ‘chau, no les voy a cobrar nada’. Ahora hay cámaras, Var, no se podría tener esas mañas y eso de enguerrarte con el nueve. Ahora te ven y chao”.
–Jugaste en Universidad de Chile con Marcelo Salas y Marcelo Díaz…
“Tuve la suerte de gracias a Dios de haber jugado con el Matador. Un crack como persona y como jugador. Lo mismo Marcelo Díaz que recién se estaba iniciando y la verdad que me pone contento que a compañeros les haya ido bien. La verdad no me imaginé que iba a hacer semejante carrera. Sinceramente y lo he hablado con algunos compañeros”.
-¿Cómo era Marcelo Salas en el camarín?
“El Matador era uno más, era muy compañero, muy buena onda. Obviamente tenía la chapa de poder hacer cosas. Una vez habíamos empatado y veníamos bien. El técnico (Gustavo Huerta) dijo ‘no salen’ y nosotros queríamos salir a dar una vuelta. Salas dijo ‘vamos, después yo hablo con el técnico’. Qué grande, eso es tener chapa loco. Un fenómeno. Eso demuestra que el tipo tiene chapa y forma el grupo, porque fuimos todos y la pasamos genial. Es la forma en la que los grupos se unen y logran cosas. Teníamos un grupo bárbaro”.
-Les tocó perder dos finales ante U. Católica y Colo Colo…
“En el caso personal el ser campeón habría sido la frutilla del postre para mí porque fue un año lindo, pero bueno caímos en penales. Son situaciones fortuitas, es también saber patearlos, pero puede pasar cualquier cosa. En ese sentido uno se queda tranquilo”.
Para los cuartos de final de vuelta contra Universidad Católica, en el Apertura 2006, Julio César Moreyra estaba suspendido. En medio de la transmisión del partido, CDF lo enfoca en plena barra de Universidad de Chile en la galería sur del Estadio Nacional tocando el bombo. Terminó de sellar su cariño con los hinchas.
-¿Cómo se dio eso de ir a tocar el bombo en un clásico?
“Yo tenía buena relación con la barra porque cada evento que hacían me pedían ir y yo siempre asistía. Siempre me decían que fuera a la barra y yo les decía ‘voy a ir un día’. Fui y estuve tocando el bombo ja, ja, ja. Fui encapuchado para que no me vieran y me vio todo el mundo. Fue una linda anécdota y feliz de haberlo hecho. Ya esas cosas no se dan, lo mío fue espontáneo: me invitaron, fui y punto. No pensé qué iban a decir. Lo disfruté“.
-¿No te retaron después en el club?
“Me charlaron no más. ‘Sos vende humo, vas para que la barra te quiera‘, me decían. Pero si eso fue al último, la barra ya me quería les respondía ja, ja, ja. Yo soy una persona si bien adentro de la cancha era una cosa, en el día a día me la paso jodiendo y riéndome”. Ver minuto 3:03 del video.
-¿Por qué estuviste solo un año?
“Me hubiese gustado quedarme más tiempo, pero la U no estaba bien económicamente y yo estaba a préstamo. Yo dije que quería quedarme, que hicieran todo lo posible, pero me dijeron que no podían pagar la plata que estaban pidiendo. Por ese motivo quedó en la nada”.
-¿Mantienes contacto con algún ex compañero de la U?
“Nos seguimos en Instagram con algunos, por ahí hemos charlado con Luis Pedro Figueroa, con Colocho Iturra, con el mismo Diego Rivarola. Con ellos nos hemos escrito, también con Adrián Rojas“
-¿En qué está ahora Julio César Moreyra?
“Estoy jugando amateurmente en un equipo con amigos y bueno, me encargo de mis nenas. Voy al gimnasio, entreno, me cuido, no hago mucho más. Hice el curso de entrenador, pero no lo he ejercido“.
-En 2023 hiciste fuiste denunciado por de violencia de género. ¿En qué quedó eso?
“Pude revertir esa situación con las pruebas que yo tenía, así que ahora está todo bien. Fueron unas semanas feas que tuve que pasar junto a mi familia, pero ya quedó atrás todo eso”.
