La serie entre Universidad de Chile y Everton tuvo una fuerte polémica en Viña del Mar, donde serios incidentes obligaron a suspender el encuentro de Copa Chile.
En la ida de los octavos de final, los hinchas del Romántico Viajero lanzaron fuegos artificiales que pusieron en peligro a los jugadores y también a los asistentes. Por esta razón, Piero Maza detuvo el encuentro y finalmente fue reanudado en el Estadio Nacional y la U lo ganó por 1-0.
Las equivocaciones de Everton
Una vez sucedido los desmanes en Viña del Mar, desde Everton tomaron una postura clara: ser declarados los ganadores de la llave. Esto debido a que los incidentes, indican, fueron originados en la barra visitante. Sin embargo, la ANFP decidió que se disputara los minutos restantes de la ida y todo el choque de vuelta.
Pedro Cedillo, vicepresidente del Grupo Pachuca, los dueños de los Ruleteros, manifestó su molestia por la determinación adoptada en Quilín. En entrevista con La Tercera, aseguró que fueron obligados a jugar como visitante lo que restaba de partido. Una información a la que tuvo acceso exclusivo RedGol contradice esta versión.
En la reunión en la ANFP, Everton llegó con la postura de ser declarado como ganador de los dos partidos. Eso resultaba imposible, ya que no se encontraba en las bases del torneo. La idea original era que los minutos restantes se jugaran el sábado, pero desde los viñamarinos informaron que no tenían dónde disputarlos. Vale recordar que el Estadio Sausalito no les pertenece.
Además de lo anterior, los Ruleteros exigían que les pagaran los traslados. Finalmente, como el Estadio Nacional ya estaba arrendado por este domingo y ante la negativa de Everton de buscar un recinto para jugar el tiempo que quedaba, en Quilín optaron porque los minutos restantes se jugaran en Ñuñoa, así también se evitaban nuevos costos. La firme postura viñamarina terminó siendo un autogol.
Por si fuera poco, enfocándose en los incidentes ocurridos el jueves pasado, de acuerdo a lo averiguado por RedGol, los Ruleteros cometieron serios errores en la organización de la seguridad del encuentro. Si bien los desmanes empezaron en la barra de Universidad de Chile, era Everton el equipo encargado.
Everton no dispuso del Registro Nacional de Hinchas y en el Sector Laguna, donde se ubicaron seguidores azules, se comprobó que había hinchas con código 101 (que son por delitos) y 102 (por desmanes). Esto compromete seriamente a la directiva ruletera.
En Viña del Mar ya había ocurrido problemas de este tipo. De hecho esta es la tercera reincidencia por hechos similares, lo que le puede costar caro en el Tribunal de Disciplina de la ANFP. En los próximos días se conocerán las sanciones definitivas, donde la U no se las llevará gratis, pero estos errores del local hicieron que la serie se defina en cancha.
