El 3 de septiembre representa para el fútbol chileno una de las fechas más tristes en la historia, a raíz de lo sucedido en 1989 en Río de Janeiro, con el famoso Maracanazo.
En aquella ocasión Roberto Rojas se cortó con una navaja luego de que lanzaran una bengala, engañando por muchos meses a todo el país que pedía las penas del infierno para Brasil.
Han pasado 37 años, pero el recuerdo sigue vivo. Sobre todo para uno de los protagonistas: el meta Óscar Wirth, que estaba en la banca de suplentes como jugador y “entrenador”.
“Yo recibía instrucciones por walkie takie, porque Orlando Aravena estaba en una caseta arriba ya que estaba suspendido”, recuerda el mundialista de 1982 sobre su comunicación con el DT de ese momento.
“Nunca más hablé con Roberto Rojas”
Wirth recuerda que fue un momento muy triste para el fútbol chileno. “Las cosas que vivimos en esa oportunidad, bajo el punto de vista profesional, dejaron mucho que desear. Fueron conductas más gangsteriles que de jugadores profesionales”, recuerda.
Incluso señala que siempre dudó de lo que sucedía con el Cóndor Rojas. “Llegué al lado de él y estaba conversando con otras personas, entonces no estaba mal. Se podía comunicar sin problemas”, señala.
A pesar del tiempo transcurrido, la herida es profunda en Wirth. “No hablé nunca más con Roberto Rojas, porque profesionalmente procedió de una manera que no se debe hacer”, señala.
“En la vida somos todos grandecitos, cada uno hace lo que quiere hacer, pero en este caso habiendo más gente involucrada y queriendo llenarse de gloria solo, fue un mal procedimiento. Hasta el día de hoy lo tengo presente”, declara.
Le hizo la cruz para siempre. “Me invitaron a su partido de despedida y dije que no se puede celebrar la conducta que tuvo en su momento, la que defendió por mucho tiempo”, cerró.
