Las medidas de seguridad se han extremado en el Mundial 2026, que se desarrolla en Canadá, Estados Unidos y México, siendo un foco que alarma a las autoridades.

Por ejemplo, el FBI decidió poner tolerancia cero a los drones en los estadios donde se juegan los partidos, con prohibición de acercarse a los reductos, además donde están los hinchas.

Mientras que en México el Grupo Especial Antidrones, alertados por la Guardia Nacional del país, dieron de baja un aparato que se acercó al lugar de entrenamiento de la delegación de la selección de Corea del Sur, aunque no lograron encontrar a los responsables.

“Antes de que llegara el equipo nacional, dos hombres extranjeros sospechosos de ser los operadores huyeron con el dron”, detallaron.

Una situación que también fue alertada vía un informe que asegura que estos aparatos, además de la ciberseguridad, son los puntos que siguen las autoridades con las grandes masas de hinchas que mueve el torneo.

Las autoridades mexicanas derribaron un dron en el entrenamiento de Corea del Sur. (Photo by Carl Recine/Getty Images)

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El informe sobre la seguridad del Mundial 2026

Prosegur, referente global en soluciones innovadoras de seguridad privada, ha presentado un análisis sobre los riesgos asociados a la celebración del Mundial 2026, un evento que reunirá, entre el 11 de junio y el 19 de julio, a más de 6,5 millones de aficionados en diferentes estadios de fútbol en México, Estados Unidos y Canadá.

El informe identifica un conjunto de amenazas físicas, digitales y operativas que requieren un enfoque híbrido de protección integral, especialmente ante la creciente convergencia entre los entornos físico y tecnológico.

Entre los riesgos más relevantes, el reporte destaca el uso indebido de drones, la gestión de grandes aglomeraciones, los delitos de oportunidad, las estafas vinculadas a la venta de entradas y alojamientos, los sabotajes a infraestructuras críticas, la conflictividad social y la amenaza terrorista. Tal y como se recoge en el análisis, los eventos deportivos internacionales concentran grandes volúmenes de personas y atención mediática, lo que incrementa la probabilidad de incidentes tanto en el plano físico como en el digital.

Hay prohibición de drones cerca de los lugares del Mundial 2026. (Photo by Cristopher Rogel Blanquet/Getty Images)

Un evento de máxima exposición exige anticipación y coordinación

La presencia de millones de aficionados, delegaciones internacionales, personal técnico y figuras de relevancia internacional convierte a la Copa Mundial en un entorno de alta sensibilidad. En este sentido, algunos objetivos, tales como inmediaciones de estadios, centros urbanos o nodos logísticos, son especialmente vulnerables tanto a incidentes físicos como digitales.

Según Mauro Cardelino, director global de desarrollo y transformación de negocio de Prosegur, “proteger un evento de esta magnitud requiere un enfoque verdaderamente integral, en el que la tecnología refuerce el trabajo de los profesionales de la seguridad y en el que la planificación proactiva, la inteligencia operativa y la coordinación entre instituciones sean fundamentales para crear un entorno seguro y resiliente”.

El reporte señala que los riesgos actuales ya no pueden entenderse de forma aislada. La interdependencia entre lo físico y lo digital exige un modelo de seguridad capaz de anticipar, detectar y responder ante amenazas que se manifiestan de manera simultánea y coordinada. En este contexto, la compañía apuesta por un modelo de protección integral denominado Seguridad Híbrida, un enfoque que combina capacidades humanas y tecnológicas para ofrecer respuestas más eficientes, predictivas y adaptadas a un entorno de amenazas cada vez más dinámico y complejo.

El informe -elaborado por Prosegur Research sobre los desafíos de seguridad en la Copa Mundial de fútbol 2026- también sitúa la ciberseguridad como una prioridad estratégica ante el aumento y sofisticación de las amenazas digitales asociadas a grandes eventos internacionales. El análisis advierte de que el Mundial se convertirá en un objetivo de alto valor para actores criminales y grupos organizados, tanto por su dimensión global como por el elevado volumen de usuarios, transacciones y servicios digitales implicados.

En el plano digital, entre los principales riesgos identificados en el análisis destacan ataques de ransomware, espionaje digital, amenazas a la cadena de suministro, explotación de vulnerabilidades en dispositivos conectados y acciones de hacktivismo con motivaciones geopolíticas. A ello se suman campañas de phishing, fraudes relacionados con entradas, viajes y alojamientos, ataques a plataformas de streaming, malware y acciones coordinadas de desinformación, que tienden a intensificarse durante eventos de gran repercusión mediática.