Este director técnico que ya había dirigido en Chile tuvo un paso muy cortito por Universidad de Concepción durante 2026 y lo interrumpió para volver a Uruguay. Estuvo en el Campanil desde el 28 de marzo hasta el 12 de mayo, pero renunció a ese cargo para retornar a su gran amor.
Pasó a encabezar su cuarto ciclo al mando de la dirección técnica de Danubio. Aunque tuvo muchos problemas en esa estadía. Incluido uno muy grave de salud: a mediados de junio, específicamente el 17, Leonardo Ramos fue a dar a un centro asistencial por un fuerte dolor en el pecho.
Fue sometido a un cateterismo para corregir algo que él mismo contó tras ser dado de alta. “Tenía tres vías coronarias tapadas en un 95 por ciento y podía reventar en cualquier momento”, describió el otrora defensor central de Colo Colo y entrenador de Unión La Calera.
Afortunadamente para él, superó aquel serio problema de salud. Pero su etapa en Danubio fue demasiado corta y este martes 4 de agosto llegó a su final tras apenas siete partidos. No ganó ninguno y evidentemente eso conspiró contra su intención de seguir al mando del plantel estelar.
“Me tomó por sorpresa. Después de que me dieron el alta estuve con los jugadores desde la camioneta o el vestuario. Pero la semana pasada estuve todos los días en mi función como debe ser”, aseguró Ramos en una entrevista con Carve Deportiva.
Leo Ramos, de salir de Chile a durar siete partidos en su gran amor de Uruguay
Leo Ramos le puso fin a su segunda etapa como DT en Chile para tratar de encaminar el rumbo de Danubio de Uruguay, donde es un gran referente. Pero nada de eso le sirvió para salvarse del despido. Fueron cuatro victorias y tres empates que condenaron su proceso.
“Me llamó la atención. Sobre todo porque el equipo había venido mejorando partido a partido. No veníamos bien hacía tiempo”, dijo Ramos para intentar defender su gestión en la Franja, que lo tuvo formalmente durante cuatro partidos en la banca por su intervención cardíaca.
Agregó que “cualquier cosa mala que le pasara dentro del campo de juego se sentía de una manera especial. Lo único que me deja tranquilo es que siempre intenté estar al lado de los jugadores. Me llamaron muchos jugadores para agradecerme. Esto es fútbol, no será primera ni última vez que pasa”. Colorín, Colorado…
