O’Higgins vivió uno de los días más felices de su historia al conseguir una emotiva clasificación ante Bahía en la Copa Libertadores. A Lucas Bovaglio lo desbordó la felicidad.

Si bien habían ganado por 1-0 en Rancagua, la ventaja era mínima y en frente tenían a un equipo brasileño, quienes siempre se hacen muy fuerte en condición de local. Comenzaron perdiendo a los 20 segundos, les cobraron un dudoso penal, pero se rebelaron ante la adversidad y lograron avanzar.

La felicidad de Bovaglio

La derrota por 2-1 obligó a ir a penales, donde Omar Carabalí fue la gran figura al atajar dos remates, con lo cual O’Higgins clasificó a la fase 3. Tras el partido, el técnico Lucas Bovaglio habló de lo fue el encuentro, donde le costó contener la alegría.

Es imposible no emocionarse, porque es muy difícil para nosotros competir contra esta clase de equipos. Siento que estuvimos a la altura, hicimos un gran partido de local, hicimos tal vez no el partido que soñábamos acá porque arrancó muy mal, pero tuvimos la capacidad y el carácter de no caernos con el segundo gol“, comenzó diciendo Bovaglio en conferencia de prensa.

Además de lo futbolístico, hubo algo especial que le tocó la fibra al entrenador argentino: el apoyo de los hinchas. Un grupo importante de rancagüinos llegaron a Salvador de Bahía haciendo un gran esfuerzo para estar con el club de sus amores.

“Lo más hermoso de todo fue que no estuvimos solos. Había más de mil almas que recorrieron alrededor de 4 mil kilómetros y corrieron a la par de los jugadores y nunca se callaron. Verlos disfrutar después del partido es tremendamente conmovedor”, señaló Bovaglio.

Lo de ayer en el hotel, ese banderazo que hicieron fue realmente una caricia al alma y que hoy disfrutemos este momento y mañana u otro día emprendan el retorno a Rancagua, sepamos que formamos parte de un día que va a quedar para siempre“, cerró con la voz quebrada y con un par de lágrimas cayendo por sus mejillas. Una jornada inolvidable para O’Higgins.