Sergio Verdirame fue miembro del equipo de Colo Colo que ganó la Copa Libertadores en 1991 y, muchos años después, tuvo un encuentro muy especial con Diego Armando Maradona. Fue gracias a dos buenos amigos que hizo en el Monterrey de México.
Dos jugadores que, curiosamente, también pasaron por Chile: Sebastián Abreu, quien jugó en Deportes Puerto Montt, Audax Italiano y Magallanes. El otro fue Leandro Gracián, un talentoso volante ofensivo que en su época de jugador pasó por Cobreloa.
“Con el Loco Abreu y Gracián fuimos a conocer a Diego. Me invitan ellos, Diego pasa con un séquito de gente, como siempre andaba. Saluda a sus dos amigos y a mí me ignora. Y está bien, no me conocía”, contó el Zurdo Verdirame en una entrevista con El Re Portero.
Verdirame prosiguió. “Yo era auxiliar de Miguel Herrera, me dicen que vamos a comer con él y me lo presentaron. Le dijeron ‘él nos cuida acá, es nuestro amigo el Pibe Verdirame’. Él va y dice ‘Zurdo, campeón con Colo Colo, Colón, Monterrey’. Me quería morir”, recordó emocionado.
Quienes conocieron a Maradona, como por ejemplo Matías Almeyda, valoraban la memoria infinita que tenía para retener diversos jugadores alrededor del mundo. Uno de ellos fue Sergio Verdirame. Vaya honor fue para él aquel encuentro.
“Por dios, me nombró tres equipos donde jugué. Me quería morir. A los dos minutos me dice que habrá una fiesta en el hotel y que le gustaría que venga. Tengo un primo que te quiere mucho, Diego me decía eso”, agregó Verdirame, hoy en día dedicado a la dirección técnica en la Kings League.
Zurdo Verdirame: de ganar la Libertadores con Colo Colo a un recuerdo imborrable con Maradona
Sergio Verdirame no olvidará nunca la Copa Libertadores de la que fue parte junto al Colo Colo que dirigía Mirko Joziç, pero tampoco esa jornada en la que compartió con Diego Armando Maradona, el icónico jugador argentino fallecido en noviembre de 2020.
“Yo decía ‘pará un poquito’. No era real. Después tuve la fortuna de contratarlo para los 106 años de Colón en un equipo de leyendas y el actual. Yo y el Turco (Antonio Mohamed) nos pusimos en el equipo del Diego”, cerró Verdirame con una emoción que todavía lo hace sonreír como aquel niño que conoce a un ídolo. Algo parecido a eso seguramente fue.
