Datos principales

Confederación: Conmebol.

Apodo: La Celeste.

Ranking FIFA: 17°.

Grupo en el Mundial: H (Arabia Saudita, Cabo Verde y España)

¿Cómo clasificó al Mundial?

Partieron como avión y se fueron desinflando sobre el final. Uruguay prácticamente no bajó del tercer puesto en todo el proceso eliminatorio, pero el empate ante Bolivia en El Alto y la derrota en Asunción ante Paraguay, los dejó quintos por un pequeño rato. Fue sobre las últimas fechas de las Eliminatorias de la Conmebol, cuando la Celeste tenía casi abrochado el pase al Mundial 2026. Por eso el pánico no cundió.

Todo esto quedó en el olvido en la penúltima fecha, cuando la escuadra de Marcelo Bielsa terminó asegurando su cupo en el Mundial tras derrotar de forma contundente a Perú, por 3-0, en el Centenario de Montevideo.

El decisivo duelo ante Perú.

Calendario y estadios en los que juega

  • Arabia Saudita vs. Uruguay (lunes 15 de junio, 18:00 hrs, Hard Rock Stadium, Miami). Transmisión: DirecTV / Disney+.
  • Uruguay vs. Cabo Verde (domingo 21 de junio, 18:00 hrs, Hard Rock Stadium, Miami) Transmisión: Chilevisión / DirecTV / Disney+.
  • Uruguay vs. España (viernes 26 de junio, 20:00 hrs, Estadio Akron, Guadalajara). Transmisión: Chilevisión / DirecTV / Disney+.

Kilómetros a recorrer en la Fase de Grupos: 2.420 kms. (Miami-Guadalajara).

Posibilidades estadísticas según RotoWire:

  • Pasar la fase de grupos: 21,3%
  • Llegar a cuartos de final: 25%
  • Alcanzar semifinales: 13,3%
  • Llegar a la final: 4,8%
  • Ser campeón: 1,5%

Proyección de la IA

“Intenso y vibrante”, así será el paso de Uruguay por Norteamérica. Los charrúas pasarán la fase de grupos gracias a grandes encuentros y se pondrán, incluso, en los octavos de final del torneo. Todo esto, según el vaticinio de la Inteligencia Artificial de Google, Gemini.

Así será el paso por la fase de grupos del Mundial 2026: ante Arabia Saudita, la IA propone “un debut inmejorable”, en el que presagia que los saudíes “sólo aguantarán media hora”; en el segundo duelo, los charrúas le pasarán por encima a Cabo Verde, con una presión y un rigor físico “que no dejará respirar a los isleños”; y, por último, ante el poderío español, la Celeste “hará un partidazo”, en un encuentro “de altísimo vuelo táctico”.

Gemini cree que Uruguay seguirá avanzando. De hecho, los charrúas deberían pasar las fases de dieciseisavos y de octavos de final, instalándose en cuartos, hito que logró por última vez en Rusia 2018. Ese será su techo: “caerán en un cruce dramático”.

El plantel de Uruguay

Porteros:
– Sergio Rochet (Internacional)
– Fernando Muslera (Estudiantes de La Plata)
– Santiago Mele (Monterrey)

Defensores:
– Guillermo Varela (Flamengo)
– Ronald Araújo (FC Barcelona)
– José María Giménez (Atlético de Madrid)
– Santiago Bueno (Wolverhampton Wanderers)
– Sebastián Cáceres (Club América)
– Mathías Olivera (Napoli)
– Joaquín Piquerez (Palmeiras)
– Matías Viña (Flamengo)

Mediocampistas:
– Manuel Ugarte (Manchester United)
– Emiliano Martínez (Palmeiras)
– Rodrigo Bentancur (Tottenham Hotspur)
– Federico Valverde (Real Madrid)
– Agustín Canobbio (Fluminense)
– Juan Manuel Sanabria (Atlético de San Luis)
– Giorgian De Arrascaeta (Flamengo)
– Nicolás de la Cruz (Flamengo)
– Rodrigo Zalazar (SC Braga)
– Facundo Pellistri (Panathinaikos)
– Maximiliano Araújo (Sporting CP)
– Brian Rodríguez (Club América)

Delanteros y Extremos:
– Rodrigo Aguirre (Club América)
– Federico Viñas (Real Oviedo)
– Darwin Núñez (Al-Hilal)

Jugador estrella: Federico Valverde

Federico Valverde es el futbolista total. Lejos del prototipo del volante posicional clásico, el formado en Peñarol domina cada centímetro de la cancha con un tranco inagotable. Es el jugador franquicia del combinado charrúa debido a su polivalencia extrema: tiene el pulmón para recuperar balones en su propia área y, en la misma jugada, pisar la medialuna rival para desenfundar un remate de derecha letal. Quita, corre y marca. ¿Qué más se le puede pedir?

Su crecimiento parecía silencioso, pero terminó generando ruido internacional. Tras fichar muy joven por el Real Madrid y foguearse a préstamo, regresó a la Casa Blanca para adueñarse de la titularidad. En la capital española su palmarés explotó, acumulando múltiples títulos de La Liga y levantando la Champions League, certamen donde aportó una asistencia decisiva en la final de 2022. Goza de una jerarquía tan alta en la institución que heredó directamente la mítica camiseta número 8 de Toni Kroos. ¿Le pesó? No.

Si bien avisó de qué estaba hecho desde su debut en la Celeste, en 2017, cuando anotó un tanto clave ante Paraguay por Eliminatorias, su consagración definitiva llegó bajo la dirección de Marcelo Bielsa. Valverde se calzó la jineta de capitán y lideró desde el campo las históricas victorias sobre Argentina y Brasil en el actual proceso clasificatorio. Este “todocampista” es el remedio de todo dolor de cabeza. Y promete sanar al Loco Bielsa de su demencia con un título.

Valverde es de los que resuelve | Getty Images

Jugador a seguir: Maximiliano Araújo

Maximiliano Araújo no debe ser confundido con Ronald. El actual extremo del Sporting CP de Portugal representa el prototipo ideal de jugador para el “bielsismo”: incansable, vertical y con una disciplina táctica inquebrantable. A diferencia de los talentos ya consolidados, Araújo asoma como la gran revelación uruguaya para el 2026, debido a su capacidad única para romper líneas por la banda izquierda.

La carrera de Araújo ha consistido en constancia y maduración, fuera de los focos tradicionales de Europa. Formado en Montevideo Wanderers, su salto de calidad se produjo en la competitiva Liga MX de México, defendiendo primero al Puebla y, luego, explotando definitivamente en el Toluca. En este último equipo pulió su polifuncionalidad y se transformó en un puñal indescifrable por todo el carril izquierdo. Su desembarco en el fútbol europeo era una obviedad. Y fue el Sporting el que lo firmó.

Bielsa le da la confianza constantemente en la Selección de Uruguay. Araújo no ha tardado en pagar esto con hitos tangibles: debutó con gol en las Eliminatorias y fue pieza clave, con anotaciones decisivas, en la Copa América 2024, donde se ratificó como el socio ideal para Darwin Núñez y Federico Valverde en la generación de peligro.

Técnico: Marcelo Bielsa

¡El Loco lindo! Marcelo Bielsa es un revolucionario del fútbol. Su extensa ruta en los banquillos comenzó tocando el cielo con Newell’s Old Boys en su Rosario natal. Esa hazaña le permitió expandir su ideario a nivel global. Además de transformar para siempre la mentalidad de la Selección de Chile, enamoró a Europa alcanzando finales con el Athletic Club de Bilbao y le devolvió el estatus de Premier League al histórico Leeds United. Cada paso de su carrera dejó una huella imborrable e impregnó a una infinidad de futbolistas con su maniática obsesión por el perfeccionismo.

Vértigo y asfixia constante: esa es la receta del Loco. Rechaza tajantemente la especulación para apostar por un modelo donde el despliegue físico resulta innegociable, alternando habitualmente entre un esquema 4-3-3 y su clásico 3-3-1-3. Exige a sus jugadores una presión alta y persecuciones individuales por todo el terreno de juego, buscando recuperar la pelota lo más cerca posible de la portería contraria. Cuando sus dirigidos tienen la posesión, el manual obliga a mecanizar triangulaciones rápidas, desdoblamientos vertiginosos por las bandas y un ataque sostenido que busca constantemente, y sin parar, someter al rival.

Su llegada a Montevideo, a mediados de 2023, representó un remezón absoluto para el balompié oriental. El Loco tomó a un plantel que necesitaba un recambio, tras el tropiezo en Qatar. Para conseguirlo procuró amalgamar la tradicional intensidad física charrúa con una audacia ofensiva inusual en su historia reciente. Los resultados fueron fulminantes: Uruguay le perdió el miedo a los gigantes sudamericanos y encadenó triunfos épicos frente a Brasil y Argentina durante el proceso clasificatorio. En el Mundial de 2026, además, Bielsa tiene entre ceja y ceja una revancha. Sin con Chile alcanzó los octavos, con Argentina quedó fuera en la fase de grupos. La Celeste es su oportunidad de ampliar esa estadística y llegar más lejos.

Bielsa en su lugar predilecto al borde de la cancha: sobre una nevera | Getty Images

Posible 11

Mejor participación de Uruguay en los Mundiales

Si uno le pregunta a un hincha uruguayo cuántas copas del mundo tiene su selección, hay sorpresas que pueden emerger de la respuesta. Es que muchos charrúas cuentan las medallas de oro obtenidas en París 1924 y Ámsterdam 1928 como mundiales. Y no es una pachotada: en ese tiempo era la máxima competencia internacional a nivel de fútbol.

Pero, siendo estrictos con el palmarés, tenemos que contar dos mundiales para la Celeste. El primero de ellos se logró en casa, gracias a un triunfo en la final ante Argentina. Para el segundo, que aquí nos interesa más, la proeza uruguaya terminó silenciando a todo un país.

En 1950, tras la Segunda Guerra Mundial, la Copa del Mundo volvía al ruedo. Con Europa devastada, se eligió Brasil como sede y los uruguayos empezaron su trayecto en el torneo con una goleada por 8-0 ante Bolivia.

Precisamente, en aquel Mundial se definió al campeón por medio de una liguilla de cuatro equipos que jugaron un todos contra todos. Tras empatar ante España (2-2) y vencer a Suecia (3-2), los charrúas llegaban con mínimas chances y con favoritismo nulo. De hecho, Brasil había vencido por 7-1 a los suecos y por 6-1 a los ibéricos. Parecía llegar y abrazarse.

Pero, el fútbol nos regaló una historia para la posteridad. Aquella tarde del 16 de julio de 1950, el Estadio Maracaná quedó absolutamente mudo. Lo que era una fiesta terminó siendo un funeral. El gol de Alcides Ghiggia le dio la victoria a Uruguay y su segundo torneo mundial, en un campeonato que parecía organizado para la alegría local. Desde entonces, a nadie le es ajeno el término “Maracanazo”.

El partido que silenció al Maracaná.

Jugador histórico destacado: Alcides Gigghia

Alcides Ghiggia no tuvo la necesidad de salir en la televisión a colores para dejar su estampa de figura. La explosión definitiva de su carrera la logró en Peñarol, a fines de la década de los cuarenta, brillando en la legendaria delantera de La Máquina, que arrasó en el plano local. Su desequilibrio por la banda derecha llamó la atención del Viejo Continente, llevándolo a cruzar el Atlántico en tiempos donde no ocurría con tanta frecuencia. Allí vistió los colores de la Roma. Más tarde se enfundó la tricota del AC Milan, logrando alzar el Scudetto y demostrando que el descaro sudamericano podía hacer estragos en el orden táctico de Italia.

Fue un puntero puro, dueño de un cambio de ritmo imparable y un regate indescifrable a máxima velocidad. Mientras otros atacantes dependían del volumen de juego, él apostaba sin miedo por el uno contra uno. Para ello, contaba con un instinto feroz para atacar el área, combinando agilidad natural y una capacidad única.

Sin embargo, fue la tarde del 16 de julio de 1950 la que le dio el aura legendaria. Vistiendo los colores de la Celeste, protagonizó el mayor impacto deportivo en la historia de los Mundiales. Frente a 200 mil almas que festejaban por anticipado en Río de Janeiro, anotó el gol del épico Maracanazo, congelando a todo Brasil con un derechazo al primer palo del meta Barbosa. “Solo tres personas en la historia han logrado silenciar el Maracaná: el Papa, Frank Sinatra y yo”, sentenció tiempo después. Alcides Gigghia es, sin dudas, el artífice de la historia más gloriosa del fútbol charrúa.

¿Cuáles son las fortalezas y las debilidades de Uruguay?

Bajo el mando de Marcelo Bielsa, la principal fortaleza de Uruguay radica en la avasalladora intensidad de su mediocampo. Con figuras de la élite mundial como Federico Valverde, Manuel Ugarte y Rodrigo Bentancur, la Celeste estructuró una sala de máquinas que asfixia al rival. Esta zona garantiza una presión alta voraz para recuperar el balón cerca del área contraria y un despliegue físico inagotable. Ese ritmo frenético les permite someter a sus oponentes, adueñándose de la posesión y dictando los tiempos del partido con una personalidad de potencia.

El segundo pilar de este renovado combinado charrúa es su contundencia en el frente de ataque. Atrás quedó la dependencia exclusiva del contragolpe o la pelota parada. El equipo del Loco explota la velocidad por las bandas y la rapidez de Darwin Núñez en el centro del área. Respaldado por extremos dinámicos y volantes que pisan el área constantemente, Uruguay presenta un abanico ofensivo que asegura un volumen de llegadas temible.

No obstante, el atrevimiento táctico del estratega argentino también expone debilidades evidentes. La transición defensiva parece ser su mayor talón de Aquiles. Al posicionar el equipo con un bloque tan adelantado, la defensa suele quedar mano a mano y es muy vulnerable ante envíos largos a la espalda de sus centrales. Si la presión en la primera línea falla, los rivales con atacantes rápidos encuentran verdaderos latifundios para contragolpear. Esta postura extrema exige perfección. Un desajuste posicional se puede pagar carísimo.

Por último, la gran interrogante del elenco sudamericano de cara al certamen norteamericano es el eventual desgaste y la profundidad del banquillo. El modelo de juego de Bielsa demanda un consumo de energía monumental, un factor de riesgo altísimo en la exigencia de un torneo corto. A esto se suma que la diferencia de jerarquía entre los titulares inamovibles y los recambios es notoria, especialmente en los laterales. Si aparecen las suspensiones o la fatiga muscular pasa factura en instancias decisivas, Uruguay corre el serio peligro de quedarse sin respuestas físicas para sostener su plan.

Datos freak de La Celeste

Dos jugadores marcan los datos freaks que traemos de la Selección de Uruguay. El primero, Héctor Castro, se transformó en campeón del mundo en 1930, en el Centenario de Montevideo. De hecho, fue el que anotó el gol final con el que los charrúas se aseguraron el título (4-2).

Lo que no se puede saber mirando simplemente las estadísticas es que Héctor Castro había perdido su antebrazo cuando apenas tenía 13 años. El Manco, como lo apodaban, sufrió un gravísimo accidente manipulando una sierra eléctrica. Pese a ello, se transformó en ídolo de la Celeste y es parte de la historia del combinado charrúa.

El otro jugador que nombramos es José Batista. Defensa típico uruguayo, este jugador es una muestra de lo que pasa cuando la garra charrúa se transforma en descontrol de impulsos. Esto, porque en el Mundial de México 1986, se ganó la roja más rápida de toda la historia de la Copa del Mundo.

En el duelo en el que Uruguay enfrentaba a Escocia, Batista comenzó a correr como un loco hacia uno de los jugadores europeos, Gordon Strachan, y cuando apenas iban 56 segundos de partido, le pegó una patada voladora criminal por la espalda. El duelo se le puso cuesta arriba a los charrúas, que sólo rescataron un 0-0, siendo el único punto escocés en toda la competencia.

La falta de Batista.

¿Qué récords puede romper esta Selección?

Hasta ahora, el récord absoluto de un país que volvió a ser campeón después de varios años fue de Italia. La Azurra consiguió el trofeo en 1982, 44 años después de su primera Copa del Mundo. Pero, Uruguay puede destrozar esta hazaña.

Porque ya habrán pasado 76 años desde la obtención del Mundial de 1950 cuando sea la final en Estados Unidos. Esto hace que, en caso de ser Uruguay campeón, hagan volar una marca que le da tremendo orgullo al pueblo italiano.

El otro récord que podría lograr Uruguay en caso de ser campeón en Norteamérica es un poco más estrafalario. Resulta que, tal como se señaló en la mejor participación charrúa en un Mundial, la Celeste tiene cuatro estrellas bordadas en su camiseta, en señal de las cuatro “copas del mundo” (se le suman los Juegos Olímpicos de París 1924 y Ámsterdam 1928). En caso de ganar una hipotética final, y bajo esa lógica, alcanzarían a Brasil como la selección más gloriosa en la historia.