En 1993, este retirado volante ofensivo argentino jugaba en Everton de Viña del Mar mucho tiempo antes de llegar a tener una fraterna amistad con Claudio Chiqui Tapia, presidente de la AFA. Había llegado al fútbol chileno un año antes desde Sporting Cristal de Perú.
Y brilló en Deportes La Serena antes de fichar en los Ruleteros, donde dejó una obra de arte que hasta hoy figura en compilados de goles icónicos: una especie de chilena espectacular ante Universidad de Chile en el estadio Sausalito para redondear un 3-0 del cuadro local.
“Me quedó la pelota un poco sobrada, lo único que me quedó fue tirar una especie de media chilena. Salió un bonito gol, fue una jugada muy limpia”, manifestó Juan Carlos Kopriva en la 28° fecha del Campeonato Nacional 93. Luego de esa campaña, el trasandino emigró a Alianza Lima en el fútbol peruano.
Kopriva tiene 62 años. Y es el DT de Juventud Unida de San Miguel. “Dejé de jugar un domingo y el lunes me hice cargo de Tigre en Nacional B. Tenía contrato en Uruguay, dos años más. Era octubre de la primera temporada. Me llamaron un día, ya había jugado en Tigre y era técnico recibido. Y me pidieron por favor”, le contó a RedGol desde Buenos Aires.
Usted jugó en cinco países…
Sí. En todos lados bien. Nunca quise dirigir afuera porque preferí disfrutar a mis hijos. No me arrepiento.
¿Qué recuerdos conserva de su etapa en Chile?
Me sentí muy cómodo y cuando me fui, pensé que no me iría. Me habían llamado nueve equipos de los 16 que había en la primera división. La Universidad de Chile me quería y (Jorge) Garcés me quería llevar a Cobreloa. Y en ese momento me vino a buscar (Miguel Ángel) Arrué, un DT chileno en Alianza Lima para jugar Copa Libertadores. Me llamaron un mes todos los días. Decía que me quería quedar.
¿Por qué?
Porque la había pasado mal por el terrorismo de Sendero Luminoso (N. de la R: grupo armado de extrema izquierda cuyo líder fue capturado en 1992). Alianza es el más grande de Perú y no me arrepentí de ir. Hice 10 goles en 10 partidos en el inicio. Hace tres años y medio no ganábamos el clásico. Ganamos 1-0 en la Libertadores con gol mío.
Usted fue lo que se conoce como jugador polifuncional…
En Chile jugaba de delantero. Y en partidos oficiales jugué en los 11 puestos. No en entrenamientos. Por planilla, jugué de arquero cuando expulsaron al de Atlético Tucumán y atajé 15 minutos. De marcador central, líbero, stopper, lateral por ambos lados. Todos los puestos de volante. Conozco y me permite manejar muy bien eso para dirigir.
¿Tiene contacto o dejó amigos en La Serena?
Sí, quedaron algunos. Me hice muy amigo de la familia de Cristian Torres. Después con Leonel Chuflinga Herrera, padre e hijo, más él que jugó conmigo. Con Quemel Farías. Hicimos un equipo bueno, con muy buenos jugadores. Costó al principio, pero la pasé bárbaro. Salí mejor extranjero con Milton Melgar y con Vargas. Los dos años y medio me dejaron feliz. A mi señora no le gustaban mucho los temblores. Tengo un aprecio gigante y mi primer hijo es chileno. Fue adoptado en Chile. Son tres hijos. El que adopté tiene 33 años. Es profesor de mi cuerpo técnico. Tengo otro de 28 años y una hija abogada de 26.
Juan Carlos Kopriva: de anotar un golazo a la U en 1993 a ser íntimo amigo de Chiqui Tapia
La historia de Juan Carlos Kopriva, quien jugó en Chile en 1992 y 1993, y su ligazón con Chiqui Tapia data de mucho tiempo. “Dirigí cuatro años a su equipo, lo ascendí y eso me permitió conocerlo”, aseguró el director técnico trasandino sobre su etapa en Barracas Central.
¿Qué tan cercano a él se hizo?
Estuve en las conversaciones para elegir al técnico. Fue en parte suya apoyada por el Flaco (César) Menotti. Fue un acierto impensado que ni el más admirador de (Lionel) Scaloni hubiese pensado.
¿Y qué más puede contar del presidente de la AFA?
Un tipazo, un fenómeno. Hay que conocerlo, lo más grande que tiene es el don de gente. Fuera de que es ganador, es impresionante su calidad humana.
Volvamos a su etapa en Chile, ¿cuál fue el mejor jugador que vio?
Muchos. Por calidad era un argentino: Claudio Borghi, que jugaba en Colo Colo. Después el Coca Mendoza, un jugador impresionante. Mario Lepe, el Fantasma Figueroa, muchísimos. Si me pongo a nombrar me olvidaré de un montón que jugaban bien.
Si hubieses podido elegir entre los cuatro grandes del fútbol chileno, ¿cuál sería y por qué?
Yo prefería la Chile en el momento. Más que nada cómo son los hinchas. Colo Colo es muy grande, pero me gusta más la U. Por eso me gustó más Alianza que Universitario, que me llamó cuando estaba en Sporting Cristal. Y cuando conocí el amor de la gente de Alianza Lima, que me trató de forma impresionante. Me preguntan cuándo iré a dirigir. Estoy tranquilo, metiéndole y trabajando feliz de la vida.
¿Cuál es su ídolo en el fútbol?
Diego Maradona. Y en otra posición Daniel Passarella. En ese momento estaba a la par mía Maradona, era contemporáneo. Para mí Passarella es un referente, lamentablemente empañó su carrera. Soy hincha de River y él fue presidente.
¿Tiene algún ídolo de DT?
Me gustaba mucho (Marcelo) Gallardo, que se equivocó en su último paso. Y lo de Manuel Pellegrini es asombroso, para sacarse el sombrero por su jerarquía y la clase de persona. Hice el curso de técnico con (Rubén) Cousillas, su ayudante hace un montón de años. Después tuve un tipo excelente que le faltó creérsela más y ser más suelto: Yeyo Inostroza. Lo de (Lionel) Scaloni fue excelente por el grupo que armó.
¿Pudo ahorrar en su carrera?
Sí. Gracias a dios tuve una vida ordenada, no me interesaron los lujos. Pude ganar mucha más plata, pero prioricé la salud familiar. Hoy va toda mi familia a la cancha a verme dirigir. Todos me acompañan en todo, nosotros a ellos. Permanentemente estamos todos juntos. Mi señora tiene una librería cerca de un colegio. Y estoy acá con ella. Tengo dos agencias de lotería. Estoy en Buenos Aires hace 41 años vivo en el mismo lugar. No descarto poder salir, mis hijos ya están grandes.
