Pasarán los años y la Copa Libertadores de 1991 de Colo Colo seguirá siendo un hito histórico para el fútbol chileno. Más para quienes lo vivieron y de eso puede dar testimonio Marcelo Oyarzún.
El histórico preparador físico tiene una linda historia. Hijo de Nelson “Consomé” Oyarzún Arenas, recordado entrenador de Ñublense. De hecho, por él el estadio de Chillán lleva ese nombre. Intentó ser futbolista, pero finalmente encontró su verdadera vocación como “profe”. Desde ahí, supo lo que es tocar el cielo de América.
“Mi papá se tituló de entrenador de deportes en Alemania. Cuando llegó a Chile, fue muy discriminado por no haber sido futbolista, entonces yo tras dejar de jugar, decidí ser el mejor preparador físico para que nadie me hueveara. Alcancé a jugar un par de partidos en Santiago Morning. Yo hice inferiores, era puntero derecho como el Pato Yáñez, mi ídolo. Después lo dirigí como PF“, confiesa Oyarzún a RedGol.
La llegada a Colo Colo
Luego de no prosperar su carrera como jugador, Marcelo Oyarzún se centró en su trabajo como preparador físico. Fue así como postuló a Colo Colo. Mandó currículum, eran otros tiempos, y terminó formando parte del cuerpo técnico más exitoso en la historia del club, siendo campeón de la Libertadores con 29 años.
“Me llaman a una entrevista con el vice presidente de fútbol que era Ricardo Weisselberger. Después de él, me llevaron con el Guatón Vergara, Eduardo Menichetti y después me avisaron que quedé“, recordó.
–¿Es verdad que lo suyo es muy motivacional?
“Yo siempre junto con ser el preparador físico, también he sido el coach que potencia la parte mental. Siempre ha sido como mi distinción. Más que lo que entreno bien, es lo que convenzo al jugador de que es bueno“.
–¿Cómo era trabajar con el plantel de 1991?
“Era una delicia. Era un placer. Era gente muy profesional, muy comprometida y apasionada. Uno tenía que saber lo que hacía y era una generación de jugadores que la tenía clara. Todo lo que uno pedía: disciplina, respeto y coherencia, ellos lo cumplían. Un placer trabajar con ellos“.
–¿Y con Mirko Jozic?
“Con Mirko yo me llevaba muy bien. Él venía con la escuela rusa. Los jugadores se quejaban de que no tenían esa cercanía acostumbrada con el entrenador y ahí traducíamos emocionalmente todo con el Yeyo Inostroza. Los dos aterrizábamos las exigencias de Mirko, porque él era muy exigente”.
Éxito no solo en Chile
–¿Cuál es su obra maestra como PF, más allá de Colo Colo?
“Acá no se sabe mucho, pero el 96 nosotros fuimos con Mirko a trabajar a Arabia Saudita, al club Al Hilal, donde estuvo Neymar. Es el equipo más importante de allá, similar a Colo Colo. Ganamos la Champions de Asia y era primera vez que la ganaba un equipo árabe. Allá siempre la ganaban los japoneses y coreanos. Ser campeón continental con dos clubes importantes y que hicieron historia”.
“Tuve también la suerte de estar en una final de Concachampions con Toluca (2014). Ahí perdimos la final por un gol de visita ante Cruz Azul. Estar en tres finales continentales, es lo que más marca mi carrera. Colo Colo es lo primero, después Al Hilal y Toluca”.
–Hoy disfruta a la familia…
“Tengo tres hijos. La mayor es diseñadora de vestuario y profesora de su carrera. El del medio es el único varón, que es Diego y juega en Everton, ya tiene 33 años y la más chica es terapeuta ocupacional. Tiene 25 años. Abuelo de dos mujeres del Diego, una de 5 y otra de 1 año. Estamos listos ya ja, ja, ja“.
