Chile firmó una triunfal jornada ante Serbia en la Copa Davis, una serie que quedó sentenciada en el dobles gracias al sólido 6-4 y 6-4 conseguido por Nicolás Jarry y Tomás Barrios. Pero más allá del resultado deportivo, la noche dejó una postal que se robó todas las miradas.
Tras concretarse el punto decisivo, Nicolás Massú no dudó ni un segundo. El capitán del equipo chileno fue directo hacia la banca para abrazar con fuerza a Cristian Garin, dedicándole la victoria en un gesto que resumió el espíritu del equipo nacional.
La imagen tomó aún más fuerza considerando el complejo momento personal que vive el tenista nacional, quien hace algunas semanas sufrió la pérdida de su padre.
Aquella situación golpeó duramente a Garin y marcó su presente, al punto de influir en su presencia durante la serie, pese a ser uno de los jugadores mejor ubicados en el ranking chileno.
La escena fue el fiel reflejo de una escuadra unida, donde el resultado pasó a segundo plano y el respaldo humano se transformó en la verdadera fortaleza. Una vez más, Massú dejó en evidencia que su liderazgo va mucho más allá de lo que ocurre dentro de la cancha.
