Cuando Marcos Sebastián Pol dejó Deportes Rengo y quedó sin club en el fútbol chileno a más de alguno se le atravesó la idea del retiro del experimentado atacante de 38 años. Pero no a él, quien sigue muy activo. Y se niega a colgar los botines definitivamente.
Está en Mendoza, donde llegó por una decisión familiar. Aunque está muy feliz en un proceso de disfrute que no se le dio durante su carrera, todavía anhela recibir un llamado que se transforme en una nueva oportunidad. Pol jugó en 12 clubes de Chile.
Cobreloa fue el primero que lo recibió. Pero también pasó por O’Higgins, Audax Italiano, Deportes La Serena, San Marcos de Arica, Deportes Valdivia, Cobresal, Rangers de Talca y Santiago Wanderers, donde fue protagonista de una jugada desafortunada que quedó grabada en la retina de los futboleros: la fractura de Marko Biskupovic.
¿En qué estás?
En este momento, disfrutando a la familia. Cosas que no me tocó en muchos años de mi carrera. Fueron casi 20 años de trayectoria. Hoy me toca estar en Mendoza, mi hija no quiso volver a Chile. Le gustó Argentina, tiene sus amiguitas. Está en la escuela y fue una decisión bastante dura para mí y mi señora. Nos quedamos por nuestra hija. De los 10 años que ya tiene, ha vivido un montón de cosas que no las quiere vivir: andar cambiándose de un lado para otro. Ha sido bastante difícil y nos dijo que se quería quedar acá.
La familia le tiró mucho, entonces…
Por eso tomé la decisión, el año pasado estuve en Rengo. Tuve que estar solo, mi familia no fue. Pensaba volver, extraño mucho el fútbol. Pero no conseguí nada ni tiré líneas. Pensé que me podían llamar, pero nadie te llama sin saber qué haces de tu vida.
Tuviste buenos momentos en Chile, ¿por qué no fuiste a los grandes?
No llegué por la ansiedad, por las ganas de querer entrenar y todo. En su momento, el representante que tenía me decía aguantemos un poquito. Estuvo la posibilidad de ir a Católica y a Colo Colo, pero yo tomaba la decisión de volver a entrenar. Estar de nuevo con los compañeros, sentir el camarín y todas esas cosas. Me arrepiento un poco por esa ansiedad que tuve y no haber aguantado un poco más. Si lo hubiese hecho, sería diferente y habría hecho las cosas muy bien en cualquiera de esos clubes.
Estuviste en cinco países: Bolivia, Italia, Rumania, Costa Rica y Chile, además de Argentina. Un trotamundos...
Estuve en varios países, en otros también donde no tuve la suerte de quedarme por un tema más personal. Fui un trotamundos, un loco de la vida. Si me tocaba ir a algún lado, decidía en el momento y lo hacía. Así que cuando me tocó ir a Chile por primera vez, no lo dudé. Y me tocó ir a un club grande, como Cobreloa era en ese momento.
Faltó sólo ser campeón en Cobreloa…
Sí, lo único que faltó fue ser campeón. También veo las cosas buenas. No tuve esa suerte, pero sí veo que estuve en clubes muy importantes. Lo hice bien o mal, más bien que mal, pero estoy contento con esa carrera que hice. No me arrepiento de nada.
¿Vuelve al fútbol chileno? Sebastián Pol quiere evadir el retiro
El retiro todavía no es tema para Sebastián Pol, quien dejó su huella en una docena de clubes del fútbol chileno. Confía en que puede seguir activo en el profesionalismo. “Siempre lo digo. Estoy acá en Mendoza hoy, en mi ciudad, mi pueblo”, contó.
“Juego con la gente y todo el mundo me dice ‘¿por qué dejaste?’. Y bueno, la familia también tira un poco. Siempre he tenido en mi mente querer seguir un par de años más. Me sigue dando ese cosquilleo en la panza de querer jugar o cuando vas a un partido. Acá me mantengo, entreno todos los días”, aseguró Pol.
¿Echa mucho de menos?
Hago todo lo que tengo que hacer. Juego casi cuatro veces a la semana. Soy un loco de remate, pero extraño tanto el fútbol que a veces trato de esconderlo un poco con los amigos. Ir a jugar torneos, feliz. Pero ojalá pueda volver.
¿Después seguirás ligado al fútbol?
Me recibí de gerente deportivo. Hice el curso, estoy haciendo una segunda parte para reforzar. Pero tengo el certificado. De técnico no me he animado. No lo he hecho. Tienes que lidiar con mucho. Creo que quiero seguir ligado, me encanta el deporte y el fútbol. Es nuestra vida. Me encantaría seguir como gerente, estoy recibido gracias a dios y aprendes mucho.
¿Pudiste ahorrar? ¿Vives tranquilo?
Desde que dejé en Deportes Rengo, gracias a dios no fui un derrochador de la vida. No malgasté mi dinero, sí lo invertí como muchas veces no solemos hacer los futbolistas. Y hoy vivo de eso, de mis alquileres o arriendos. No me puedo quejar. No vivimos tirando manteca al techo, pero vivimos muy bien. Contento de haber hecho la carrera que hice y hacer bien las cosas en el tema económico.
¿Quiénes son tus ídolos en el fútbol?
Mi ídolo era el gordo Ronaldo. Lo veía mucho, me inspiraba muchísimo cómo jugaba y las cosas que hacía. Después Messi, el Kun Agüero, es de mi categoría. Me tocó jugar en contra suya. Carlitos Tevez, otro monstruo. Te daban ganas de seguir adelante y poder hacer algo parecido a lo que lograron ellos.
¿El DT que más te marcó?
El Fantasma Figueroa. En su momento, el Mortero Aravena. Y el Coto Ribera, que a pesar de su manera me bancó en muchas cosas. Disfruté mucho con ellos tres, fue con los que más. Capaz que se me va alguno por ahí, pero me marcaron mucho. Me querían mucho. También siempre les rendí, primero como persona y después como futbolista.
¿Te han dicho que eres parecido a Caniggia?
Acá me dicen el Pájaro por Caniggia. Por la manera de juego. No digo que era mi ídolo, pero lo veía jugar y meter diagonales. Eso motivaba a muchas cosas. Yo era un futbolista que metía muchísimas diagonales. No se me ha ido eso hasta el día de hoy que soy un poco más grande y en el equipo de mis amigos, lo sigo haciendo. Es hermoso.
