El nivel de convocatoria de Daddy Yankee en Chile no era ajeno a nadie. Desde que anunció La Última Vuelta World Tour el insaciable anhelo de los fans por conseguir una entrada se hizo evidente y el caos en la venta general en mayo pasado fue un inesperado adelanto de lo que se viviría este martes, día en que se experimentó una fiesta con el Estadio Nacional a tope y en medio de graves incidentes y evidentes falencias de seguridad.

"Lamentablemente nos hemos visto obligados a tener que cerrar de forma intermitente los accesos de Av. Grecia, debido a que personas actuando de forma ilegal han agredido a personas de nuestros equipos de seguridad, validación de entradas y producción", indicaban desde Bizarro, a eso de las 19:00 horas. 60 minutos después el desastre aún no estaba controlado, había empeorado.

Los accesos de Pedro de Valdivia también fueron cerrados. Carabineros intentaba ayudar a la seguridad buscando contener la ansiedad de miles de personas que querían ingresar a tomar posición para el show, hasta que lograron aportillar a la masa contra las rejas del perímetro del recinto. La presión fue tanta que tuvieron que ceder: la gente corría, otros se caían, niños eran apretados contra las vallas papales. Apuntalados y todo, algo se pudo avanzar. Pero una y otra vez se encontraban con tapones de personas en los accesos que distaban de recibir adecuadamente a los asistentes.

Llegó Fuerzas Especiales con zorrillos y guanacos, evitando que la situación pasara a mayores. Mientras, por el sector de Grecia, el panorama era oscuro. Chorros de los carros policiales se repartían a diestra y siniestra, aliñados con bombas lacrimógenas. Múltiples avalanchas de personas lograron superar los controles y entraron a la fuerza. Con o sin entradas.

El hit del artista invitado Polimá WestCoast, Ultrasolo, sonaba de fondo durante el infernal ingreso.

Volviendo hacia el lado de Pedro de Valdivia, una vez adentro, la gente hizo lo que quiso. Derribaron rejas, entraron a la localidad que les llamó su atención, especialmente a cancha vip y el pit lateral izquierdo -localidad para la que personas más contenidas hacían fila-. Sólo a unos pocos se les verificaron las entradas. Los guardias se vieron superados, por miedo dejaron pasar a los fanáticos por donde pudieron. Cancha Vip en un momento quedó simplemente sin control. Ya todo daba lo mismo.

Daddy Yankee en Chile | ¿Cómo fue el show?

Hubo quienes teniendo entrada en mano se quedaron sin ver el show. Si lograste entrar, tuviste suerte. Ahora sólo restaba la llegada del Jefe de Jefes al escenario para al menos tener algo positivo en la velada.

Y lo cierto es que llegó antes de tiempo. La salida de Daddy Yankee al escenario de había presupuestado para las 21:30 horas, pero 20 minutos antes se iniciaba una cuenta regresiva de cinco minutos, como llamando a que todos elevaran sus celulares, que había llegado el momento.

El show partió con canciones de Legendaddy, el más reciente y aparentemente último disco del Big Boss. Campeón la hizo completa tras bambalinas, sólo con su imagen digital llegando en un gigantesco avión proyectada en las pantallas que adornaban el escenario, y luego Remix siguió encaminando el jolgorio con el cantante en carne y hueso sobre la tarima, para que después el reggaetonero hiciera Problema.

Un gigantesco gorila irrumpió en escena para corear con Daddy Machucando desde las pantallas. Entonces, se comenzaron a notar unas fallas de audio que se registraron en varias ocasiones durante el show: el sonido desaparecía repentinamente en el lado izquierdo, para volver repentinamente otra vez.

"Gracias por el apoyo desde esos tiempos de Barrio Fino", se detuvo Daddy para entrar en complicidad con sus seguidores. "Recuerdo cuando yo canté este tema en Viña del Mar, que todo el mundo me lo coreó en una cosa impresionante. Yo quiero que esta noche no sea la excepción, y yo irme a Puerto Rico con el recuerdo más bonito de Chile esta noche. Canten este tema conmigo todo el mundo. Yo voy a soltar el micrófono ¡Zúmbalo!".

La fiesta continuó. Nada impidió arrebatadora fuerza de hits como Lo que pasó, pasó y otra prueba de lo nuevo con Rumbatón. Al contrario de lo que muchos podrían pensar, el espectáculo no se sustenta sólo en pistas lanzadas por un DJ, Yankee viene con banda completa. Eso sí, el show es él y comparte la doble tarima mayormente con los bailarines, mientras los músicos están apostados a ambos costados.

Así se iba dando cuenta de que la experiencia que se viviría esta noche era muy similar a lo que se vio en el concierto que se liberó en Youtube durante la pandemia, 2K20; obviamente, guardando las proporciones de vivir la experiencia en vivo y con pasión en llamas de la gente en el lugar.

Y luego, un combo ganador de clásicos del nuevo milenio: salto a 2007 con el hit del disco El Cartel: The Big Boss, Ella Me Levantó; seguido de un avance hacia la placa Talento de Barrio (2008) de la mano de Llamado de emergencia; un viaje de 2005 junto a Mayor que yo y luego a 2004 con No me dejes solo.

El silencio volvió a reinar, para que Daddy Yankee confesara que "tengo un choque de emociones". Pero sus palabras se vieron interrumpidas abruptamente por un "Olé, olé, olé... Daddy, Daddy". El hombre comenzó a emocionarse al punto de que no le salían las palabras. Esbozaba sonrisas y apretaba su puño derecho intentando contenerse.

"Muchas gracias por el cariño, Chile. Los amo mucho", lanzó el reggaetonero una vez que pudo.

Lo que se vino encima fue una seguidilla de colaboraciones con las versiones programadas de sus invitados en las pantallas: Tu príncipe y Yo voy, con Zion & Lennox; Sal y perrea, con Sech; Soltera, con Lunay.

Una pausa en las canciones conjuntas abrió paso para Shaky Shaky y que Lumarie Landrau, la bailarina principal del espectáculo, se luciera en solitario junto al Big Boss. Entonces, llegaron los esfuerzos junto a Ozuna Baila baila baila y China.

Una pausa puso al cuerpo de baile en medio del escenario, mientras Daddy Yankee se preparaba para una sección del concierto que lo llevaría hasta los orígenes de su carrera. Somos de calle, Enchuletiao y Yo nunca me quedó atrás / Aquí está tu caldo / Métele con candela llegaron juntitas más tarde.

Entremedio también estuvieron las colaboraciones con Bad Bunny, tanto La santa como X última vez. Eso además del coqueteo con el pop que hizo Yankee junto a Rauw Alejandro y Nile Rodgers llamado Agua.

No podía faltar Luis Fonsi con Despacito y también Que tire pa'lante. Pero además se dio el gesto que se generó en las visitas previas del reggaetonero, específicamente de Viña 2009 para el mundo: ese ritual en que con las luces de los celulares encendidas y en alto hacen Limpiaparabrisas.

"Para mí, ha sido un honor siempre estar con ustedes. Hay buena vibra, hay buena energía. Hacer un cambio en la música, especialmente para ese chamaco de barrio tuvieran nuevas oportunidades en la vida y que echen para adelante. Esa es la misión de este servidor. Muchas gracias por estar conmigo siempre, hasta lo último", dijo Daddy, antes de emocionarse nuevamente.

Y añadió: "Chile representa mucho para mí. Me hicieron esa pregunta 'DY, qué es lo más difícil para ti?' y yo dije 'sin duda alguna, desprenderme del amor y el cariño de la gente que es lo que más aprecio en la vida'. Así que muchas gracias".

Un cambio de vestuario. Polerón naranjo con la cabra verde fluorescente en el pecho, Daddy Yankee puso un explosivo cierre para su presentación: La despedida, ¿Qué tengo qué hacer?, Hot, Limbo y Bombón, comenzaban a poner el broche de oro.

Con calma trajo a los bailarines con las máscaras de emoticones de las distintas versiones de Daddy Yankee que se ven en el video oficial de la canción. Y luego vino Dura, para preparar el ambiente hacia el remate con "la canción que lo inició todo". Con llamas reales y digitales rodeando el escenario, Daddy Yankee puso un cierre definitivo al primero de sus tres espectáculos en Chile, obviamente, con Gasolina, en una noche que habría sido perfecta si no hubiese sido por el caos en la organización.