Con apenas 8 años, cumplidos en marzo, Maite Burboa ya sabe lo que es tener un título de Chile a su haber. La estudiante de Colegio Mayor Peñalolén obtuvo el primer lugar en el Campeonato Nacional de Invierno Interclubes de Novicios, organizado por la Federación de Deportes Acuáticos.
En el certamen, disputado este fin de semana en el Centro Acuático Kristel Köbrich del Estadio Nacional, se impuso en la categoría E, reservada para deportistas de 8 y 9 años.
Segunda competencia en la disciplina: dos podios consecutivos.
“Sentí demasiada alegría cuando supe que gané. Nunca había tenido un primer lugar en clavados y tenía muchas ganas de competir y demostrar todas las cosas lindas que he aprendido”, cuenta Maite, quien este año comenzó a participar oficialmente en la disciplina y ya suma dos podios consecutivos.
“La vi muy tranquila y, sobre todo, feliz de competir. Se nota muchísimo cómo ha ido madurando en este tiempo”, describe Jair Burboa, padre de la joven deportista. Para él, parte de esa calma tiene explicación: Maite también practica gimnasia artística de manera competitiva en su colegio, y el manejo de la presión que exige esa disciplina le ha entregado herramientas importantes.

ver también
Le gusta Chopin, toca piano y es campeona de Chile en gimnasia artística
La historia de Maite con los clavados empezó gracias a su familia. Lucas, su hermano mellizo, entró a la selección de natación del colegio y Maite lo vio. No tardó en pedirles lo mismo a sus padres. Cuando descubrió los saltos ornamentales, quedó fascinada.
A un año de eso, su rutina diaria cambió por completo: cinco días a la semana, después de sus clases, cambia el uniforme por el traje de baño y se lanza desde trampolines de hasta cinco metros para representar al club Ironswim.
Su entrenador, Rodrigo Contreras, ve en la joven un enorme potencial. “Tiene cualidades idóneas para este deporte: le gusta el riesgo, las alturas y lo acrobático”, establece. “La proyección de ella es al más alto nivel. Tiene muchas condiciones para convertirse en una deportista que pueda representar al país en el extranjero”, asegura.

Maite en el podio, segunda competencia en la disciplina y ya acumula dos podios consecutivos.
Aunque por edad todavía no existen selecciones nacionales oficiales en su categoría, Maite ya forma parte de Promesas Chile, programa considerado la antesala directa al alto rendimiento.
Según cuenta su padre, la niña suma cerca de 30 horas semanales de actividad física entre la gimnasia artística y los clavados. “Su mayor fascinación es entrenar”, resume. Y aunque acaba de convertirse en campeona nacional en esta última disciplina, descarta que vaya a dejar la gimnasia.
Cuando no está en el agua ni en el gimnasio, Maite dibuja, pinta y últimamente se ha interesado en la música, una veta que según su padre ha desarrollado enteramente en el colegio.
Y cuando necesita descansar del todo, hay un universo que la atrapa: el de Harry Potter, la saga de J. K. Rowling. “Encuentro que es demasiado entretenido. Me encantan las historias de magia y todas las aventuras que tienen”, confiesa la niña.
“Lo que más me gusta es cuando vuelan con sus escobas mágicas. Por eso me gustan los clavados quizás, cuando uno se tira del trampolín es igual a volar”, cierra ella.




