La campaña de Universidad de Chile en la Copa Sudamericana 2011 encontró a los dirigidos por Jorge Sampaoli con el vuelo de la final histórica que lograron dar vuelta a Universidad Católica, en una definición de miedo en el Estadio Nacional, pero que armó de valor a un plantel que quería aspirar a algo más grande.

El 27 de julio los azules debieron enfrentar una fase previa para clasificar a la Sudamericana. Esta fue ante Deportes Concepción, donde en la ida se igualó 2-2, con dos goles de Emanuel Herrera para los locales, además de Gabriel Vargas y Francisco Castro para la U, dejando todo abierto para la revancha.

La definición se disputó el 3 de agosto, donde el equipo de Jorge Sampaoli sacó su contundencia para vencer por 2-0 a Concepción, con tantos de Gabriel Vargas y Diego Rivarola, que volvían a poner al equipo chuncho en un torneo internacional.

Con la clasificación a la Copa Sudamericana 2011, los azules sabían que su primer enfrentamiento sería con Fénix de Uruguay.

 

Comienza el camino a la gloria

 

El equipo uruguayo salió más bravo de lo que se habían imaginado los hinchas. En el Estadio Nacional la U venció por 1-0 con gol de Eduardo Vargas, dejando la emoción para la revancha en Montevideo.

Un duelo, que puede ser el más rudo que tuvo que pasar el equipo de Sampaoli. En el estadio Luis Franzini, donde juega de local Defensor Sporting, Fénix puso toda la presión del mundo para complicar a la U, en un partido que finalizó igualado 0-0, pero que le dio el paso a los azules que empezaban a agarrar vuelo.

En la segunda fase ya se comenzaría a hablar de palabras mayores. Nacional, con Marcelo Gallardo como entrenador, se ponía delante de Universidad de Chile para complicar el panorama. Como una copia del partido anterior, Eduardo Vargas marcó el único tanto en Ñuñoa, dejando otra vez la emoción para la ciudad de Montevideo.

Fue la primera vez que se empezó a tomar en serio el trabajo que estaba haciendo Jorge Sampaoli con una campaña internacional. Todos quedaron expectantes con lo que la U hizo en el estadio Gran Parque Central, donde en el primer tiempo los azules sorpresivamente pasaron arriba en el marcador por 2-0, con goles de Eduardo Vargas y Matías Rodríguez.

Si bien el segundo tiempo el partido fue suspendido, luego de un proyectil que le llegó al juez asistente, Universidad de Chile había mostrado a nivel internacional que se estaba tomando en serio esta Copa Sudamericana.

 

 

Comenzaba el favoritismo

 

En los octavos de final las palabras eran mayores. El Flamengo de Ronaldinho y compañía, con una gran campaña en el fútbol de Brasil, amenazaba la ilusión del equipo que comandaba Eduardo Vargas.

Fue el 19 de octubre, en el estadio Joao Havelange, de Río de Janeiro, que Universidad de Chile se instaló como la gran favorita para ganar el certamen. La contundente goleada por 4-0, con goles de José Rojas, un doblete de Eduardo Vargas y un golazo lleno de fútbol de Gustavo Lorenzetti, pusieron a la U en la mira de todo un continente que comenzaba a vibrar con lo que hacía el equipo.

En este momento vino una comparación que marcaría al equipo chuncho, luego que, por su contundente estilo de jugar y su poderío ofensivo, fuera nombrado como el "Barcelona de Sudamérica", un apodo que había que lucir y le ponía una gran mochila al equipo de Sampaoli.

La revancha de esta llave sería un trámite. Con el Estadio Nacional repleto, la U se instaló en la ronda de los ocho mejores con un triunfo por 1-0, luego de un gol de Marcelo Díaz.

Los cuartos de final encontraron a una Universidad de Chile con el pecho inflado. Arsenal de Argentina era el oponente, con un primer partido como visitante, donde los azules nuevamente se mostrarían con un gran poderío ofensivo.

Con mucha gente azul acompañando en Buenos Aires, la U se traía tres puntos de oro, luego de vencer por 2-1, con goles de Eduardo Vargas y Gustavo Canales.

El descuento del argentino Mauro Óbolo marcaría el primer tanto que le convertían a la defensa chuncha y al meta Johnny Herrera, cuando ya llevaban seis partidos en competencia.

El partido de vuelta nuevamente se podría hablar de contundencia. Con un Estadio Nacional hasta las banderas, los bullangueros festejaron los tantos de Eduardo Vargas, Francisco Castro y Gustavo Canales: la U ya estaba en semifinales al ganar por 3-0.

 

 

La hora de la verdad

 

Universidad de Chile había llegado a tres semifinales de Copa Libertadores, fase donde sus sueños internacionales se habían acabado. En 1970, 1996 y un año antes, en 2010, cuando cayeron en el Estadio Nacional ante las Chivas de México.

Una fase que siempre había complicado al pueblo bullanguero, pero que en esta oportunidad enfrentaba como uno de los grandes favoritos de la competencia. El rival fue Vasco da Gama, donde toda la emoción comenzaría en Brasil.

Como no había pasado nunca en la Copa, los azules comenzaron con el marcador abajo. Bernardo marcó en la portería de Johnny Herera y los miedos de quedarse nuevamente en una semifinal se apoderaban de los de corazón bullanguero.

Pero las historias y las épicas están reservadas para grandes guerreros. Fue así como Osvaldo "Rocky" González se mandó un gran salto a la gloria. Cuando quedaban 12 minutos para el final del partido, el defensor marcó el 1-1, un tanto que gritó con todos sus compañeros que se sacaban una rabia de ir abajo en casi todo el partido, además que dejaba toda la llave abierta para una revancha de dientes apretados.

Un partido de vuelta que cambió el escenario. El estadio Santa Laura se vestía de gala para esta ocasión, donde el equipo de Jorge Sampaoli demostró que no se conformaba con llegar hasta la ronda de los cuatro mejores y quiso matar toda la nube negra.

Con goles de Gustavo Canales y Eduardo Vargas, Universidad de Chile vencía por 2-0 en Santiago y se instalaba por primera vez en su historia en su primera final continental.

 

El cuco en la altura

 

La Liga Deportiva Universitaria venía de años de alegrías, levantando la Copa Libertadores 2008, Copa Sudamericana 2009 y la Recopa en 2009, además de la edición de 2010, aprovechando muy bien la altura de Quito para ahogar a sus rivales y, de igual manera, siendo contundentes en sus visitas.

Universidad de Chile debió dejar atrás todos los miedos y se presentó en la Casa Blanca con toda la presión en contra. Cientos de hinchas azules acompañaron, pero se veían pocos ante la magnitud de la hinchada de La Liga, que no dejó tranquilos en ningún momento a los jugadores, ni mucho menos, a los seguidores del Bulla.

Para Jorge Sampaoli era el momento de demostrar y dar el gran salto de categoría. Por lo mismo, como si fuera un mago, sacó una carta que le dio el triunfo en Ecuador. Albert Acevedo marcaba como sombra a Ezequiel González, el armador de La Liga, que no lo dejaba ni respirar.

Eso sí, para ganar también tuvo que contar con un iluminado. Uno que se vistió de héroe en toda la competencia. Fue, nuevamente, Eduardo Vargas el que a los 44 minutos logró vencer la portería de Alexander Domínguez y dar un pasito para poder gritar campeón.

Santiago era una locura. Los hinchas pasaban horas en filas por entradas, otros hasta durmiendo en el Estadio Nacional a la espera de un ticket que los dejaran estar presentes en el partido más importante de la historia de Universidad de Chile.

 

 

Fue el 14 de diciembre de 2011, que los chunchos tuvieron su cara a cara con la historia, dejaron atrás todos los miedos y se consagraron a lo grande en el continente para gritar campeón.

Un sólido triunfo de 3-0, con goles de Eduardo Vargas en dos oportunidades y Gustavo Lorenzetti, hicieron festejar a todo un pueblo azul, que había dejado atrás años  de no poder saltar a la cima de un torneo internacional.

Una Copa Sudamericana que fue ganada con contundencia, con buen fútbol y de manera invicta, donde en 12 partidos consiguieron diez triunfos y dos empates, además que solo recibieron dos goles.

Un torneo que llevó a la U a la gloria que siempre buscó y que una década después es festejada con mucho cariño, pese a los años peleando el descenso que ha tenido que soportar la gran hinchada azul.