La ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas son áreas en las que generalmente se desempeñan más hombres que mujeres. Sin embargo, esa situación ha ido cambiando con el tiempo y la presencia femenina es cada vez mayor. Entrevistamos a Viviana Tobar, head of demand de Thoughtworks Chile sobre las mujeres en la industria de la tecnología.

Viviana estudió Ingeniería de sistemas que sería un equivalente a Ingeniería Civil Informática. Cuando comenzó la carrera, eran alrededor de 8 mujeres y más de 100 hombres y si bien no tenía muy claro lo que era trabajar en ingeniería fue diferente la experiencia y le encantó. "Tengo más de 20 años de experiencia en esta industria y los primeros años que trabajé fueron duros porque eran bajo la metodología Waterfall, que son proyectos muy estructurados donde se comenzaba muy temprano de día y se terminaba muy tarde de noche y con muy pocas mujeres, que también lo hacía muy difícil. De todas maneras, puedo decir que tuve un ambiente laboral bastante solidario, salvo un par de jefes que fueron muy complicados, no tuve problemas".

¿Sientes que has tenido dificultades por el hecho de ser mujer?

Entré a trabajar en Ecuador en una empresa que hacía consultoría de software bancario y tuve la fortuna de tener un jefe al que no le importaba que fuera mujer al que tampoco le importó contratarme estando embarazada. Sin embargo, la persona de Recursos Humanos me dijo “de haberlo sabido yo no te contrataba”. Después trabajando demostré que era una buena ingeniera y por eso no me pasó la cuenta, pero si quedé en la “lista negra”, de RRHH por ello. Eso sí fue complejo y claro, eran más hombres que mujeres en la oficina por lo que habían temas que eran más difíciles tales como el “mansplaining”, pero en general no tuve tantos problemas porque tuve siempre un buen ambiente laboral, pero no todas las mujeres han tenido esa suerte.   

Viviana Tobar | Foto: Cedida

Viviana Tobar | Foto: Cedida

¿Cuál es la importancia de involucrar a las mujeres en las áreas STEM?

Es súper importante porque se ven otros puntos de vista diferentes, no solo los que puedan aportar los hombres, al sumar mujeres se hace más versátil considerando otras miradas. Además, ellas pueden ayudar brindando otras capacidades que generalmente no tienen los hombres y finalmente así el producto es mucho mejor. Por ejemplo, cuando en un equipo traes otros roles no solo desarrolladores sino un lead designer o un lead analyst, la mujer complementa y hace mejor tu producto. Entonces traer mujeres a carreras STEM provoca que lo que sea que se esté haciendo sea mejor.    

¿De qué manera se puede lograr que más mujeres se integren a estas áreas?

Creo que esto comienza desde la casa, desde el colegio, desde las áreas tempranas. En mi caso, nunca me preguntaron ¿por qué vas a estudiar ingeniería, por qué no estudias otra cosa?, así una hermana mía es médico y la otra es profesora y en ningún momento mis padres nos mandaron a estudiar una profesión en específico. Entonces, creo que es muy importante que en ese tipo de circunstancias que no haya ningún sesgo desde los padres o desde los colegios y debe existir apoyo para que las mujeres escojan lo que ellas quieren y un modo de poder incluirlas en las universidades y que se muestren más, porque sino de una manera se pueden ver carreras “masculinas” y ello de alguna manera limita el acceso y eso a la vez se debe trabajar desde edades muy tempranas haciendo énfasis en que los estudios son para todos.

¿Cómo ha sido la experiencia de Thoughtworks en esta área?

Nosotros como Thoughtworks desde el inicio hemos tenido métricas para incluir a mujeres y también a minorías subrepresentadas, como las comunidades lgbtiq+ y es una política de la empresa donde estamos siempre preocupados de poder ser siempre inclusivos. Eso es súper importante, porque si la organización tiene esos estándares no solo por un tema de márketing, sino de verdad, va a existir una preocupación sincera de que tengamos capacitaciones que le haga brillar y estar al mismo nivel que un hombre y no que sea solo el hecho de “contratar por contratar”, porque eso no te sirve de nada. Personalmente, que hoy tengo un rol ejecutivo, ser mujer no ha sido un problema para que siga creciendo y creo poder seguir haciéndolo acá.

¿Qué beneficios brinda que una mujer pueda acceder a las áreas STEM?

En general son carreras bien pagadas, que abren puertas, que además le permiten a las mujeres desarrollarse y donde podemos brillar.

¿De qué forma se aprecian y afectan las brechas de género en estas áreas?

Las brechas de género son evidentes, en mi caso, cuando entramos a estudiar había más de un 90% de hombres con respecto a las mujeres y posiblemente éramos aún menos cuando nos graduamos. Hoy, que hago entrevistas cada cierto tiempo, me gusta validar si ha disminuido la brecha y sí, pero siguen siendo minoría, estadísticamente no ha bajado mucho y esto se evidencia, por ejemplo, en los altos cargos. Nos faltan años para que esto se acorte.

¿Cómo ha sido tu experiencia como mujer dentro del área STEM?

En general buena, aunque tal vez al inicio fue difícil porque tuve que dejar de trabajar un par de años por el tema de mi embarazo. Luego por la crisis social en Ecuador, hizo que en general fuera complejo inclusive el tema de los salarios que disminuyeron mucho, pero por el tema de mi trabajo ganaba más que mi marido, algo que hoy sigue siendo así, pero esto en general no siempre ocurre.

¿Hacia dónde deben apuntar las organizaciones para sumar más talento femenino?

Creo que faltan guías para los estudiantes que están en el proceso de decidir, no hay mucha información sobre lo que hacen ellas. Estimo también que sería bueno trabajar desde las organizaciones enfocándose a ese momento y otro cuando las mujeres dejan de trabajar por temas de maternidad y llega el momento de actualizarse o de elegir otra carrera en áreas tecnológicas, porque en esta área uno se desactualiza muy rápido.