La costumbre: hacer sufrir y dar alegría

Por Rodolfo Vidal, colaborador Asociación Hinchas Azules

Luego de la ajustada victoria ante Católica en el clásico universitario, la U debía ir al puerto de Valparaíso y jugarse su opción contra un necesitado Santiago Wanderers si quería seguir en carrera por el título del Transición. No obstante, la tarea no sería fácil, ya que la dirigencia de los Caturros quería hacer sentir a toda costa la localía. Fue así como dispusieron solo de mil entradas para los azules e hicieron un llamado a los forofos locales a manifestarse en contra de David Pizarro por dejar el club porteño antes de lo presupuestado.

Marcado por la expectante posición de la U en la tabla, a tan solo 3 puntos del puntero, y por la complicada situación que atraviesa Wanderers en la acumulada, el duelo de medio día de la jornada sabatina en Playa Ancha, pintaba para ser, por lo menos, un emocionante encuentro, sobre todo tomando en cuenta el retorno de David Pizarro -canterano del club porteño- luego de dejar la institución el año pasado, no de la mejor manera, por no considerar como buena gestión lo hecho por la sociedad anónima que lleva los destino del club de Valparaíso.

El encuentro vio a una U con una oncena inédita y con la inclusión desde el primer minuto del joven Rodrigo Echeverría como lateral derecho, ante la ausencia de Matías Rodríguez por acumulación de amarillas. Fue así como los primeros 20’ dominó el local, sin mucho peligro, pero con el control del balón, cosa que hizo reaccionar al profe Hoyos para pasar de línea de 4 a 3 defensores, quedando el propio Echeverría de central. Así fue como la U hizo pie en cancha y terminó emparejando el encuentro e, incluso, pudo haberse ido en ventaja si Ubilla hubiese estado más fino en el finiquito, luego de conectar un balón que metió magistralmente el pequeño Leiva, de buen desempeño durante el tiempo que estuvo en cancha.

Así fue como los primeros 45’ terminaron emparejados en cero y se dio paso al descanso, donde -y esto quiero destacarlo- la sub 11 de Santiago Wanderers entró a la cancha a dar la vuelta olímpica por el título obtenido en su categoría y al momento de pasar por el sector sur del estadio, donde se encontraba la fanaticada azul, recibió un eufórico aplauso en forma de reconocimiento por su logro. Algo a destacar, ya que con solo mil entradas disponibles para parcialidad bullanguera y en un ambiente enrarecido, en el cual los dirigentes locales llamaban a insultar a un, hoy, rival y exjugador de su club, la hinchada azul demostró que con este tipo de gestos, la violencia, inflamada de sobre manera por la prensa, se puede ir trabajando desde las bases.

La vuelta a la cancha vio a una U más protagonista y que encontró su recompensa a los 51’ mediante un certero cabezazo de Ubilla, tras un pase a la testa de Kili Vilches. Sí, Kili Vilches. Tras ello, vino la expulsión de Zacaría y tras una serie de cambios la U se dedicó, sin tapujos, a aguantar el resultado, que por ese momento la dejaba puntera junto a Unión Española. Así fue como los últimos 25 minutos fueron de extremo sufrimiento, al igual que el partido pasado y al igual que épocas pasadas. Con la hinchada de la Chile alentando de manera incombustible a los 10 leones que quedaban en la cancha, enmudeciendo a la fanaticada local, y los jugadores aguantando cada embate de Wanderers que buscaba con mucho empuje, y mucho desorden, lograr equiparar el marcador.

Así fue como pasado los 90+5 el juez del encuentro dio termino a un partido apretado, que no reflejó la diferencia de posiciones en la tabla y que al cabo de la jornada número 12, deja a la Chile compartiendo la cima del torneo junto a Colo colo y Unión Española y de pasó, confirma a la U de Hoyos como un equipo duro de ganar, más allá de la forma de juego, que pueda no gustar, pero que tiene a los azules peleando palmo a palmo el Transición e instalados en la final de la Copa Chile.

Y es que el paso de Sampaoli por el cuadro azul parece haber borrado de la memoria del hincha el espíritu de sacrificio que siempre tuvo el fanático de la U. Traducido siempre a un equipo de sufrimiento; a ese que había que aguantar hasta última hora porque en cualquier momento, de la nada, podía venir la desgracia… La verdad, prefiero no seguir recordando cuanta tragedia viví como hincha a última hora. Lo que si tengo claro, es que ganando así, sufriendo, la alegría y el disfrute, es más grande.

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