Siempre es difícil cerrar una etapa en el fútbol, aunque se lleven años en la profesión. Así también lo está viviendo Miguel Ramírez, quien tras su salida de O'Higgins está proyectando su nuevo camino en el Campeonato Nacional, donde algunos han acercado su nombre a Cobreloa.

Si bien de inmediato asegura que "no he tenido acercamientos de ningún tipo", en conversación con la Redgoleta de Redgol, cuenta que ve con buenos ojos un desafío tan grande como el de los loínos, pensando en devolverlos a la división que se merecen.

"Mira con mucha tranquilidad, porque si viene cierto Cobreloa es uno de los equipos grandes del fútbol chileno, creo que van a cumplir siete años en la división y todos los años han intentado armar un plantel para subir, por lo que sería un desafío tremendo. Es una gran institución y por historia es difícil jugar en Calama", cuenta Ramírez.

En ese sentido, el campeón de América con Colo Colo asegura que "sería hacer un equipo competitivo, para hacer un trabajo serio, como a mí me gusta. El poder aunar criterios y seguir con la historia de los equipos, con sus tradiciones, con sus ideas. En cada equipo en el que he estado he tratado de dar la identidad que el hincha desea".

 

Su salida de O'Higgins

 

No fue fácil dejar Rancagua para Miguel Ramírez, quien asegura que con su cuerpo técnico tenían en mente una planificación para el club, pensando en dar más rodaje a los juveniles. Algo que quedó en solo una idea, luego que les dijeran que no iban a continuar.

"La verdad me ha costado asimilar la salida, porque de los objetivos que se habían planteado, que el principal era salvar la categoría, se cumplió. El darle identidad al equipo también se cumplió. Lamentablemente el tema de los resultados juega un papel fundamental, en la tabla de posiciones tuvimos menos puntos de los que merecíamos. Cuando los mereces hay que hacerlo, hay que ganarlo, hay que obtener esos tres puntos y lamentablemente no logramos la cantidad de puntos que debíamos haber logrado. Pero eso indudablemente hace que uno se cuestione el hecho de haber sacado poco puntaje, pero le cambiamos la identidad a un equipo que venía golpeado", sincera Ramírez.

En ese sentido, el Cheito debió aceptar los argumentos que le dieron los dirigentes, aún sabiendo que días después presentaron a un nuevo entrenador que se hará cargo de O'Higgins.

"Lamentablemente uno tiene que creer las cosas que le dicen. Si dicen que ellos creen que uno no estaba alineados con ellos, voy a tener que entenderlo, pero no aceptarlo, porque queríamos y planteamos la necesidad de hacer un grupo de proyección, de seguir fortaleciendo el tema cadetes para dar más opciones a jugadores jóvenes", detalla.

Por lo mismo, asegura que hay que ver la forma en cómo se están dando las relaciones entre las directivas y los cuerpos técnicos, donde muchas veces no son las mejores. 

"Las determinaciones son las que me llaman la atención, cómo se manejan los equipos para terminar los vínculos con los cuerpo técnicos. Me pasó en Wanderers, me pasó en O'Higgins. A diferencia de lo que me pasó en San Luis, con un presidente que siempre estuvo bien en coordinación con nosotros y fue muy caballero a la hora de terminar nuestra relación, como debe ser porque uno convive", finaliza.