Julio Barroso sufrió un duro golpe de Roger que lo obligó a ser atendido fuera de la cancha, minuto preciso para que llegara el 2-1 del Corinthians tras un error en la zaga alba a los 64’. El Almirante siguió sangrando de su nariz por el resto del encuentro, pero el juez Néstor Pitana, que no amonestó al hombre del Timao, no lo obligó a salir nuevamente.