El Estadio Monumental lucía pasadas las 20:00 horas repleto. En la cancha no cabía ni un alfiler y las tribunas estaban listas para recibir a una de las bandas más relevantes del rock británico, The Cure.

Tras visitar Chile en 2013, el grupo volvió esta vez con una baja en el teclado que a más de alguno le habrá llamado la atención. Y es que el joven Mike Lord disentía de inmediato con sus experimentados compañeros. Aprovechando los términos futbolísticos siendo el Monumental, el titular indiscutido Roger O’Donnel tuvo problemas de salud y fue reemplazado en esta gira latinoamericana.

Nada de eso importó para que a las 21:11 horas, unos minutos retrasados, iniciara su show The Cure de inmediato con sorpresas. Esto porque esta noche en sus más de dos horas y media de concierto no solo repasaron sus principales éxitos y varios de sus hits en 47 años como banda, sino también con estrenos de su nuevo álbum.

Alone fue el primero de estos y con el cual decidieron iniciar el concierto ante las más de 42 mil almas que llegaron al estadio según datos de DG Medios. Los aplausos cayeron de inmediato y los gritos, sobretodo por Robert Smith.

A sus 64 años y con su estilo característico de cabello desordenado y maquillaje en labios y ojos, el vocalista y guitarrista demostró estar como el vino. Voz inconfundible y una emotividad que pese a su poco diálogo con la gente, sus pequeños gestos y miradas dejaron a los fanáticos bastante emocionados y conformes.

El repertorio siguió con Pictures of You y High; pero fue recién con Lovesong que la gente lanzó su primera ovación y gritos cuando empezaron con la intro.

Incluso las personas en medio del tema comenzaron a prender sus celulares en el “fan action” más lindo de la noche, con un público estrellado para iluminar a The Cure. La banda fue la luna, y los fans las estrellas.

El recorrido a sus éxitos siguió en una noche que se volvió fría en instantes en la cancha de Pedrero, con fans que en su mayoría estaban sobre los 40 o hasta 50 años; pero no por eso no fueron los más jóvenes. Y es que desde la cancha se pudo apreciar a varios veinteañeros fanáticos de la música de los británicos y que se sumaron a las miradas emotivas.

Un público que para suerte de Colo Colo y la preocupación de su césped, no era para nada del que se vuelve loco y salta por cualquier ritmo motivo. Será por algo generacional, pero los fanáticos en su gran mayoría tanto en tribunas como cancha, admiraron tranquilamente de pie a sus ídolos.

No hubo grandes locuras hasta quizás el final, ni tampoco cantos ensordecedores como sí pasa en varios artistas actuales. Casi como karaoke (sino pregúntenle al increíble The Eras Tour), el público de The Cure marcó la diferencia y apreciaron con tranquilidad y goce a la banda.

¿Sinónimo de algo malo? Para nada. Y es que a falta de gritos, los ojos brillantes y las sonrisas naturales mientras veían a Smith y sus compañeros realizar solos de guitarra, bajo, piano o batería se repetían en varias caras en la noche. Un lazo que generó el grupo con sus fans que es digno de celebrar.

Quienes disfrutaron a The Cure esta noche entenderán que la intro de una canción tiene un significado totalmente diferente si se trata de las baladas de Robert Smith y compañía. Bandas sonoras en cada canción que fueron un aviso que nadie se iría temprano este jueves sin disfrutar de un poco de música de la buena.

Show inagotable, donde todos demostraron un estado físico envidiable para mandarse más de dos horas y media de concierto casi sin pausas. Y es que si Smith no interactuaba mucho, imagínense sus compañeros. Habré contado dos o 3 segundos como máximo entre el término de una canción y el conteo con las baquetas del baterista Jason Cooper.

Esto fue en la mayoría del setlist para que recién dos horas después se hiciera el primer Encore, para cantar algunos éxitos como Lullaby que fueron aplaudidos a rabiar, para luego de un rato volver a hacer otra pausa.

Lo mejor para el final y salvo por Just Like Heaven que fue interpretada en el primer tercio de show, llegó el momento que todos esperaban con los himnos de The Cure. Friday I’m in Love y Close to Me fueron cantados juntos y con los primeros ya bailes con ganas que se dieron entre el público, para luego entonar Why Can’t I Be You?.

Boys Don’t Cry fue el último tema de la noche. El más esperado y que dio para el baile final y los saltos de los 42 mil fanáticos que acompañaron la fiesta musical.

Un cierre magnífico que guardó quizás para el final los temas más reconocidos mundialmente de la banda británica, que se llevó el corazón de Chile una vez más. Pero el cuerpo completo se lo llevó Robert, que fue ovacionado en el final y a diferencia de sus compañeros de banda que salieron del escenario, el vocalista se quedó unos segundos más para saludar a la gente en la cancha.

Saludos emotivos y que demostraron la dedicación de Smith que le pone en su música a sus 64 años de edad. El cantante se llevó un pedacito de Chile y como no, si estuvo todo el show con una polera de la bandera chilena inmortalizada en una mariposa.

Un espectáculo increíble donde las luces, la paz del público y el talento de la música dejó a The Cure nuevamente en lo alto de los shows del año y una jornada en el Monumental que varios fans de la música de los 70′ y 80′ recordarán para siempre.

¿Cuál fue el setlist de The Cure en Chile?

  • Alone
  • Pictures of You
  • High
  • Lovesong
  • The Last Day of Summer
  • Burn
  • Fascination Street
  • A Night Like This
  • Push
  • In Between Days
  • Just Like Heaven
  • At Night
  • Play for Today
  • A Forest
  • Primary
  • Shake Dog Shake
  • From the Edge of the Deep Green Sea
  • Endsong
  • Cold
  • Charlotte Sometimes
  • Plainsong
  • Disintegration
  • Lullaby
  • The Walk
  • Friday I’m in Love
  • Close to Me
  • Why Can’t I Be You?
  • Boys Don’t Cry

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