Rafael Nadal volvió a demostrar que es un grande de verdad. El número uno del mundo ayudó a quitar el barro en Sant Llorenc de Cardessar, un pequeño pueblo de Mallorca, que fue afectado por inundaciones.

Las fuertes lluvias hicieron que los torrentes de la ciudad se desbordaran, lo que afectó a varias familias y que dejó fallecidos. El tenista español también facilitó las instalaciones de su academia para los afectados.

La grandeza de los actos de Nadal radican en que no sólo fueron palabras sus dichos, sino que fueron sus acciones las importantes. Se llenó de barro, pero eso no le importó, ya que sólo quiere que el pueblo regrese a la normalidad lo antes posible.

Foto: Marca.