Rodrigo Viligrón tuvo una larga carrera con destacados pasos por Deportes Puerto Montt y Cobresal, y pudo vestir la camiseta de Colo Colo y jugar Copa Libertadores. Hoy, vive una vida muy diferente.

El exmediocampista habló con RedGol sobre lo que hace: cerca de cumplir 50 años, se dedica a la industria del salmón en su querido Puerto Montt. Aunque, de repente, recibe el llamado de Colo Colo de todos los tiempos.

Desde el año pasado que estoy acá en una empresa dedicada al tema del salmón. Me han tratado muy bien, tanto la jefatura como los colegas. Anteriormente estuve en escuelas de fútbol para niños en riesgo social con la municipalidad”, relata

“En un principio tenía la intención de seguir ligado al fútbol. En mi paso por Deportes Concepción me matriculé en la INAF, trabajé un año, pero no seguí. Me vine a retirar a Puerto Montt; los trayectos eran más largos, las lucas no eran las mismas, el tema se complicó y quedó ahí“, explica.

La nueva vida de Rodrigo Viligrón en Puerto Montt | Cedida

Rodrigo Viligrón: dedicado a la industria del salmón, pero se junta con Zamorano y Matías Fernández

“Tuve buenos contratos, se dio bien, en mi época del fútbol invertí en la casa donde viven mis hijos acá en Puerto Montt. Pero para vivir de lo que uno ganó, no. Hay que seguir trabajando“, explica sobre su presente.

A pesar de que tomó otro camino, sigue juntándose con históricos del Cacique. “Me junto con Colo Colo de todos los tiempos, he estado en varias actividades con los muchachos, con el gran capitán Bam Bam Zamorano, con Manolo Neira, Kalule Meléndez, Matías Fernández, Miguel Riffo, Sebastián Toro“.

Mi ídolo en el fútbol fue Bam Bam Zamorano, es una gran persona, lo conocí en los eventos, es un tipo espectacular y deportivamente fue pionero, abrió las puertas de Europa para todos después“, agrega.

Rodrigo Viligrón jugó en clubes como Cobresal, Puerto Montt y Colo Colo | Photosport

La espinita que tiene Rodrigo Viligrón: “No rendí lo que esperaba en Colo Colo”

Sobre su carrera, cuenta que su gran amor es Deportes Puerto Montt. “Es mi casa, debuté a los 16, fui niño cuando llegué. Pero también tengo un cariño enorme por Cobresal y la gente de El Salvador, siempre me trataron bien. Es un club ordenado, que trata muy bien a sus jugadores”, dice.

“La espina que me queda clavada es que no rendí lo que esperaba en Colo Colo. Podría haber hecho una mejor campaña, quedarme más tiempo. No le tomé el peso al equipo que había llegado (2004). Quedé en deuda“, relata.

“No todos llegan a Colo Colo. Para mí fue un salto my importante, conocí grandes futbolistas y compañeros, jugué Copa Libertadores. Pero estoy contento de haber llegado. Después fui a Cobreloa, donde tuve la dicha de ser compañero de Jean Beausejour, Eduardo Vargas, Charles Aránguiz. Es un orgullo“, cierra.