Cruce número cien mil de fútbol y política. En Alemania se vivió una triste jornada para el St. Pauli, equipo íntimamente ligado al ala izquierda del pensamiento. El cuadro de Hamburgo descendió a la segunda categoría de su país.

Esto, tras caer ante el RedBull Leipzig, equipo, paradójicamente, de una marca trasnacional, típicamente capitalista. El St. Pauli dio batalla para quedarse con una última esperanza en el cierre de la Bundesliga, pero terminó cayendo a la categoría de la que provenía recientemente.

Schlager (45′) y Orban (54′) pusieron los goles para el Leipzig, mientras que el descuento tardío vino obra de Abdoulie Ceesay (86′), cuando ni el empate servía. La derrota deja al St. Pauli con 26 unidades en la Bundesliga, a seis del Werder Bremen, con tan sólo una fecha por disputar.

¿Por qué cruce de fútbol y política? La relación de la izquierda y el St. Pauli

Cuando en el fútbol europeo predominaban los hooligans y los grupos de hinchas neonazis, en Hamburgo, específicamente en el barrio de St. Pauli y en la calle Hafenstraße, grupos ligados a los punks y activistas de las casas okupas comenzaron a ganar importancia en las galerías del equipo. Pronto, fueron predominantes y echaron a los grupúsculos cercanos a la extrema derecha.

He ahí lo interesante: fue la hinchada la que le dio una característica identitaria a un club que, hasta entonces, no tenía una ligazón política importante. De hecho, con el tiempo, la institución se convirtió en defensora de varias causas progresistas, como la lucha contra la homofobia, la ayuda a inmigrantes y la transformación del fútbol en un negocio sin sentido social.

Los hinchas del St. Pauli protestando en contra del Consejo de Ministros del Interior alemán | Getty Images

Es la particularidad del club y la coherencia con sus ideales lo que ha hecho que el St. Pauli tenga asociaciones de hinchas en distintas partes del mundo. Si bien nunca ha ganado una Bundesliga y su vitrina carece de grandes trofeos, el cuadro de Hamburgo cautiva a un sector importante del mundo. Aquel que cree, precisamente, que fútbol y política (o ideología, que no es lo mismo) van de la mano.

¿Cómo quedó la tabla de posiciones de la Bundesliga tras la penúltima fecha?