Luego de tres fechas sin ganar de parte de la Universidad de Chile en el Campeonato Nacional, poco a poco se empiezan a ver falencias en su plantel, donde uno de los inconvenientes, que se agrega al del funcionamiento del equipo, es el de las expulsiones.

Tres jugadores han recibido tarjeta roja en cinco encuentros, Israel Poblete contra Ñublense, además de Camilo Moya y Bastián Tapia en el Superclásico de la semana pasada, algo que el técnico Santiago Escobar revela que están analizando como plantel.

"Hay un trabajo psicológico que se hace permanentemente en la semana, se hace un espacio para que la doctora María Paz Ocampo esté trabajando de manera individual, grupal con los jugadores, no solo cuando los expulsan. Creo que en el día a día hay que trabajar con el futbolista en el tema mental", comenta Escobar.

En ese sentido, puntualizando por las expulsiones ocurridas en el Superclásico asegura que "hemos hablado con el grupo que en la medida que no se presenten esas expulsiones, injustificadas muchas veces, el equipo va terminar con once jugadores".

"A veces una jugada requiere de una falta. La de Bastián se encontró que era el último hombre de nosotros y el último atacante de ellos. Por ese mecanismo de defensa no lo hizo de mala intención. Hasta un jugador de experiencia lo habría hecho. Era una jugada difícil y tomó la determinación de la falta y lo expulsaron", cuenta el entrenador.

Algo similar a lo que pasó con Camilo Moya, quien también tuvo una conversación con sus compañeros, por ser un caso repetitivo.

"Camilo ofreció disculpas, de pronto se aceleró. Son situaciones que se presentan, cada expulsión es diferente, pero ningún jugador lo hace de mala intención, porque siempre quieren estar. En él ha sido repetitivo, lo de Boca y lo de ahora, pero es un buen chico, que a veces por el deseo no maneja las distancias adecuadas. Esperamos que pueda mejorar", cierra.