Crónica de un partido anunciado

Por: Álvaro G. Valenzuela Pineda. @avalenzuelapi

El ejercicio absurdo del hincha es empezar a jugar los partidos días antes que de produzcan. Ejercicio tan absurdo como inevitable. En ese caí yo desde el lunes 9 de abril, pensando en un duelo que se jugaría 6 días después. 

Me puse a pensar, y la verdad no dejaba de dar vueltas en mi cabeza la conferencia de prensa que el día anterior había dado Miguel Ramírez. Cheito declaró post partido entre San Luis y Colo-Colo en Quillota:  “A Colo- Colo hay que jugarle así, como Delfín, esperarlo en la mitad y no dejarle espacios”. Estoy seguro que el profesor Hoyos también vio ese partido, que también escuchó al DT de San Luis y también vio el partido con Delfín. Pero la realidad es que el argentino, sentado en un cooler de Gatorade en el CDA estaba en una encrucijada. Sabía como ganar, era muy claro y sencillo (mas no fácil), pero el problema radicaba en que contra Colo-Colo en el Nacional, la U no puede salir a esperar. Ángel Guillermo tenía crédito y pensaba ocuparlo, había que respetar el plan de siempre, ir a por el primer gol, esperar un poco y aprovechar alguna licencia para encontrar el segundo tanto. Estaba decidido, así iba a preparar el encuentro. Antes de iniciar formalmente el entrenamiento, se acerca a Jara, Echeverría y Vilches, los compara con algún defensa de excepción, les dice que su talento sólo lo vio en Piqué o Nesta. Y les repite la instrucción “Sin espacios, sobre todo a Paredes”. Abrazo y a buscar la gloria. 

Hoyos tiene claro que el problema es cuando podría caer la apertura de la cuenta, lo ideal es que sea lo antes posible. Ojalá “de camarín”. Después de eso, tomando en cuenta el nivel anímico, futbolístico y físico del rival. Todo sería sencillo, era cosa de arroparse y esperar, dejar que se desgastaran y que los de arriba agarran una pelota. Listo.

A Ángel Guillermo, imaginé el día viernes 13 de abril, le cayó como balde de agua fría la noticia que llegaba desde el cuerpo médico. Gonzalo Jara, su pilar, estaba descartado para el duelo tradicional del fútbol chileno. Esto le suscita un problema tangencial: la salida desde el fondo. Sabe que será un tema que tratar sin el bi mundialista. El cordobés se acerca a dos jugadores, le dice a Vaz que va de titular y a Pizarro que va a tener que bajar a ser la primera salida del equipo. Y ahí se nos complicó todo.

El domingo pasado, ya instalado en el estadio tuvimos el inicio por el que nuestro DT rezó toda la semana, minuto 5 y un rebote en área alba es aprovechado por Pinilla. Gol y a celebrar. La parte más difícil estaba lista, ahora a cerrar espacios y esperar. 

Ese gol, que Pinilla aun no lo sabe, es el primero y el único que marcaremos y nos dañó más a nosotros que a ellos. El equipo no esperó ni cerró espacios, se echó atrás con todo. Cedimos territorio y balón a un equipo que tiene a Valdivia, Paredes y Valdés. Un suicidio.  Pensamos que estábamos cerrando todo, pero no fue así, los dejamos crecer. En una de esas arremetidas, Matías Rodríguez se demora mucho en volver luego de ser atendido por una dolencia y se abre lo que no se podía abrir nunca: Un espacio. Paredes lo aprovecha y finiquita de primera. Empate a 1.

El final del primer tiempo nos encontró como empezamos, intentando encontrar la ventaja, esta vez ellos se replegaron, pero lo hicieron bien. No quedó espacio alguno.

En el ambiente había algo raro, esa extraña sensación que ronda en el aire. Algo de preocupación, la cual se materializa 3 minutos después. 

Varios vimos esa jugada antes que pasara, Vaz saca hacía la derecha del área a Paredes, lo mira, lo calcula, le ha ganado todos los duelos y sabe que no va a perder este. Pero debe pensar que es inofensivo en esa posición. Lo visualiza lento y viejo.  Herrera ya le cerró el primer palo y se le acabaron las opciones. El Brazuca no sabe a quien tiene al frente, lo deja ser y su preocupación es que no se fabrique un penal. No va a ir con todo, pero lo tendrá cerca. Paredes se acomoda, calcula y vacuna. Vaz queda incrédulo, Herrera lo sospechó desde un principio. Hoyos se acuerda de la lesión de Jara que conoce hace diez años a Esteban y nunca le hubiese dejado un centímetro. Se agarra la cabeza y suspira. El partido se puso cuesta arriba. 

Lo que pasó después fue vergonzoso, un equipo pasado de roscas y sin ideas. Jean Beausejour se olvida de todo lo bueno que había hecho en el semestre y manda un golpe maletero y sin razón. La obvia expulsión vino acompañada de un escándalo a la salida de la cancha. El show incluyó pechazos con Pinilla. Su comportamiento fue desastroso, a niveles nunca vistos. Una irresponsabilidad con sus compañeros y con la camiseta. 

Aun así, nos acercamos, Vilches casi empata. Pero de nuevo el disparo en los pies. En una falta ya cobrada para los laicos, viene el manotazo de Reyes, un jugador que queremos, respetamos y hasta nos podría gustar de capitán. Pero esas cosas no se hacen, más de su parte. Ahí el partido se terminó. 

El tercer gol estuvo de más, contra un equipo que con 9 igual corría para adelante buscando un empate que más sabia a milagro que otra cosa. El corolario fue la siempre burlesca risa de Valdivia. 

Guede leyó bien la bajada de Pizarro y nunca lo soltaron, Zaldivia e Insaurralde le ganaron siempre por arriba a Pinilla. Pero el partido se definió en 5 minutos, los que pasaron entre que Vaz cree que Paredes nunca hará nada en esa posición y la falta de respeto de Beausejour. Lo que vino de ahí fue la crónica de un partido anunciado. 

RedGol recomienda

Más noticias de tu interés

#DTaco, el programa del fútbol femenino en Chile