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Pudo ser mejor... Pero pudo ser peor

Darío Sanhueza

Panelista de radio @dalealbo. Abogado en mis tiempos libres.

Columna alba acerca del empate del Cacique en una nueva edición del Superclásico del fútbol chileno, y lo que le queda al equipo para tratar de obtener el campeonato.

La primera palabra que a uno se le ocurre para poder describir lo acontecido en el Estadio Nacional en la última edición del Superclásico del fútbol nacional, es “pero”. Pasaron tantas cosas en tan poco tiempo, tantos acontecimientos de la más diversa índole, que más que una montaña rusa de emociones vivimos un verdadero Tagadá de La Ligua con tanta situación favorable y desfavorable en un tiempo tan corto.

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Sin dudas el más sonriente luego de este encuentro debe haber sido el espectador imparcial que, desprovisto de los factores emocionales que tiene un partido de fútbol entre dos rivales históricos, pudo apreciar un gran espectáculo, pudo ver que ningún involucrado salió satisfecho y además, como un regalito bonus, pudo encontrar material de los dos arqueros hasta para diseñarles “los más graciosos memes”.

La U, por una parte, mostró una gran intensidad pese a no tener gran fútbol, y por otro lado el Cacique contrarrestó con un mejor manejo de pelota –aunque insuficiente– y con una buena capacidad resolutiva, especialmente de Octavio Rivero. Y como el destino se encargó de llenar de “peros” este partido, le reservó a Octavio –que podía haber salido muy conforme con sus dos goles– un “pero” gigante con esa oportunidad dilapidada a los ’90, que habría significado su triplete, un nuevo triunfo sobre el clásico rival y habernos devuelto a la punta del torneo.

Los azules mostraron cierta superioridad en los primeros minutos, aunque no tan clara, basados esencialmente en una gran intensidad y en el muy buen rendimiento de sus volantes centrales, Espinoza y Reyes. La U se saltaba a un David Pizarro que deambuló como un alma errante durante todo el tiempo que permaneció en cancha, y Colo Colo no encontraba caminos para hacer daño pese a manejar la pelota, fundamentalmente con un Pájaro Valdés que pese a sus dolencias era protagonista, demostrando ser un jugador al que los clásicos no le quedan grandes. Y si bien no era algo inminente, llegó la apertura de la cuenta, tras un error defensivo de Barroso, que quedó corto con la pared larga de Ubilla luego del pase de Espinoza, y acto seguido Garcés salió muy apresurado del arco y prácticamente forzó a que Felipe Mora sacara el centro que cabeceó bien Ubilla.

El gol azul dolió, pero el Cacique tuvo la capacidad de rehacerse, pese a que la U tuvo una clara con un zurdazo de Espinoza que sacó bien Garcés. Y así, justo antes del final del primer lapso, el Pájaro, con mucha visión, profundizó con Rivero que le ganó la espalda a Beausejour –demostrando que la venta del 15 azul por parte de la concesionaria ha sido el mejor negocio en Chile desde el que hicieron los organizadores de una conferencia que cobraron entradas carísimas para ir a ver a la hermana del creador de Facebook cantar una canción de la película “Frozen”–, y con una definición brillante a tres dedos marcó el 1-1, superando la marca de Jara.

Nos quedó un buen sabor de boca con el empate y pensábamos que el Cacique tenía que mantener esa profundidad mostrada a cuentagotas durante el primer lapso. Sin embargo, Hoyos leyó el entretiempo mejor que Guede y sacó al inexistente Pizarro, poniendo a un Franz Schultz que entró muy conectado con el ritmo del encuentro.

Y de hecho es el propio Schultz el que sacó el centro que culminó con la jugada por la cual, seguramente, recordaremos este partido cuando, en nuestro lecho de enfermos, repasemos los instantes más importantes de nuestras vidas mientras San Pedro desciende personalmente de los cielos para llevarnos a la eternidad. Porque el error de Paulo Garcés sin dudas, lamentablemente, entrará a la galería de las cosas que no podremos olvidar nunca en lo que nos quede de vida. Es cierto que hay un error defensivo importante, que Barroso no estaba bien posicionado luego de seguir al joven Rozas y que por ello Mora estaba solo para empalmar la pelota, pero el cabezazo del 9 azul era una masita. Se han visto lanzamientos de ramos de novias más violentos, pero lamentablemente el parralino cometió un error de conceptos francamente burdo para prácticamente ser él mismo quien mandase el balón dentro del arco.

Los errores anteriores de Garcés habían sido con los pies, ahora fue con las manos, dando cuenta de que lamentablemente el parralino es demasiado susceptible al entorno, cosa que es crítica en cualquier jugador pero más aun en un arquero, y cabe reflexionar legítimamente qué tiene que hacer Álvaro Salazar para tener al menos una opción. Pero como Guede ratificó a Garcés, no nos quedará más que apoyarlo cuando le toque jugar, o al menos no contribuir a aumentar su ansiedad. Es lo que tenemos.

La derrota parcial quizás era algo injusta, considerando que la U no era mucho más que el Cacique, aunque la U tuvo un par de opciones por intermedio de Mora y un cabezazo de Espinoza. Pero por suerte llegó el empate, tras una lucida combinación entre Suazo y Paredes, que Rivero no definió muy bien, pero que contó con la inestimable cooperación del arquero rival, que hizo la “M” del clásico éxito “Y.M.C.A.” de los Village People en vez de atajar y permitió que el balón entrara mansamente al arco azul.

Si el partido terminaba con la dinámica de los 90 minutos, habría quedado una sensación distinta, quizás más facilitadora de la resignación por no poder ganar y de tranquilidad por haber remontado dos veces y habernos repuesto al error de Garcés. Sin embargo, como este partido estuvo lleno de “peros”, nos quedaba algo para que la sensación final fuese derechamente amarga: tuvimos tres chances muy claras, especialmente la primera de Rivero, que quizás era menos difícil que lo que tuvo que hacer en sus dos goles. En un minuto y veinte segundos tuvo otra Rivero y finalmente una Iván Morales, pero el marcador no se movería más.

¿Es malo no haber ganado? Sí. ¿Pudo ser mejor? Sin duda. Pero… ¿pudo ser peor? Por cierto, íbamos perdiendo, y dos veces, y además la proliferación de empates en el resto de la fecha marcó que finalmente el punto no es tan malo, además extendiendo un invicto en los últimos nueve partidos oficiales contra los azules. El punto sirve, le resta dos a un rival directo y ninguno de los de arriba ganó. Pero ojo: tenemos apenas dos puntos sobre los últimos nueve y así no se puede ser campeón, por lo cual el equipo debe volver a hacerse fuerte y aprovechar un fixture que se ve menos inabordable que el de los otros equipos que pelean el torneo, algunos de los cuales tienen “distracciones” internacionales. Pasamos una ola grande, es el momento de volver a pisar fuerte.

Foto: Agencia UNO

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