Una hermandad no tan entre hermanos

Por Daniel F. Campos C. Corresponsal en Melbourne. @francisfields

Australia y Nueva Zelanda poseen una rica historia como vecinos geográficos compartiendo el mar de Tasman como hermanos.

Cuando Winston Churchill hizo lo que hizo y decidió, con poder y autoridad, anotarse a los libros de historia, las órdenes monárquicas se representan en las guerras a nombre de ANZAC, para la reina Isabel. La misma quien aparece en los billetes y monedas, su corona impone y une a estas dos naciones del Commonwealth situados lejos del resto del mundo.

Al abrir las puertas de inmigración, olas de "nuevos ciudadanos" llegaron mayoritariamente en barco. Los "cabezas negras", sin embargo, les costaba insertarse al idioma inglés, y/o encontrar labores de profesional, teniendo disponible en ese entonces oficios y manos de obra. El fútbol acompañaba aquella labor de insertarse a la sociedad.

Es el fútbol donde se les respetó, se les renovó identidad, tolerancia, aceptación y sobretodo diversidad y crecimiento. Oportunidad sobre todo.

No había Internet en las comunicaciones, así que Bretaña era el marco a seguir. Su influencia del pelotazo largo y de correr, o de seguir por radio o televisión la primera división inglesa era religioso y los partidos internacionales entre Australia y Nueva Zelanda eran tal cual. Eran repechajes o series para medir su poderío de selección.

No se clasificó hasta Alemania '74 para los Socceroos con Johnny Warren comandando, y para España '82 para los All Whites, con un joven Winton Rufer al mando.

¿Y cómo afectaba esto a nivel sociedad? Poco, casi nada.

El éxito es pasajero, y durante Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014 ambos han clasificado en orden intercalado a estos tres mega eventos y es ahí recién cuando la retina mediática les presta atención.

Jugar fútbol por estos rincones es mirado de "maricón" por no ir al choque, al scrum, por reclamarle al árbitro y por tirarse al suelo. ¡Esa es la mentalidad!

Y adelantémonos a hoy: FIFA otorga hasta el 30 de noviembre para que en Sídney se "arregle la casa". El congreso no se ha reformado democráticamente y los de Zúrich están cerca de administrarlo. Tal como lo que pasa hoy en Atenas.

Y como los Socceroos se preparan contra Siria y los All Whites esperan al quinto de CONMEBOL, se ve claramente la reacción entre la Confederación Asiática y su paralelo de Oceanía.

Y su par en Wellington toma conciencia de jugar ida y vuelta, el hincha de los “ovejeros y algodones” espera con ansias, tal vez por ingenuidad, la chance de clasificar. Su único representante en el A-League es el Wellington Phoenix.

Este grado de arrogancia y de restar importancia al rival puede costar ausencia en Rusia para la cita planetaria.

Recuerden que el fútbol es casi intrascendente con poca seda y tela en el corazón, en las cenas y en el paladar del hincha, y eso que es gracias a la globalización y la cibernética. Esto es "ANZ" (Australia y Nueva Zelanda) estimados lectores. Así es el futbol y para estas dos selecciones adultas, son oportunidades para seguir con creces.

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