[Opinión] La U, el 11 y el Nacional

Rodolfo Vidal cuenta la historia que tiene la Universidad de Chile con el Estadio Nacional, pero yendo más allá de lo futbolístico. 

El sábado recién pasado la U volvió a oficiar de local en el Estadio Nacional, estadio que la ha cobijado durante prácticamente toda su existencia y en donde se han vividos momento imborrables para la memoria colectiva del hincha azul. Sin embargo, un día antes, en el mismo recinto ñuñoino, más de un centenar de hinchas del chuncho fueron parte de un recorrido por distintos sectores del estadio, que busca rescatar y visibilizar una de las épocas más oscuras que ha vivido el país y el principal recinto deportivo chileno.

A 44 años del golpe de Estado que instauró una dictadura cívico-militar comandada por Augusto Pinochet, se hace necesario recordar cómo fue que el Estadio Nacional, principal centro deportivo del país y en donde la U hace de local desde siempre, logró ser el centro de detención y tortura más grande que haya tenido Chile.

Durante la jornada del día viernes 8 de septiembre, cerca de 200 hinchas del club Universidad de Chile fueron parte de una visita guiada por la Corporación Estadio Nacional, Memoria Nacional Ex Prisioneros Políticos . En ella se mostró distintos sectores del estadio que fueron utilizados como centro de detención y tortura durante 1973, transformando el recinto deportivo en una especie de campo de concentración por el que pasaron alrededor de 7000 personas, chilenos y extranjeros.

Esta visita, guiada por ex presos políticos de la época, busca resguardar la memoria del Estadio y hace un llamado a cuidar y respetar el recinto el cual se nos hace propio, no solo porque es el principal recinto deportivo del país, sino porque en él, semana tras semana, nos ha tocado vivir momentos de inconmensurable alegría junto a nuestro club.

Es por ello que la responsabilidad se hace mayor para cada camarada que se siente parte de la institución Universidad de Chile, más allá de que hoy esté administrada por una sociedad anónima, ya que la dictadura de Pinochet no solo convirtió al Estadio Nacional en un centro de detención y tortura, sino que también, unos años más tarde, separó formalmente el vínculo que existía entre la casa de estudios y el club deportivo, separando la rama de fútbol de éste y creando la Corporación de Fútbol de la Universidad de Chile (Corfuch).

Por ello la importancia de resguardar la memoria histórica del Estadio Nacional, ya que sus paredes guardan algo más que competencias deportivas, en ellas también están las huellas de miles de compatriotas y extranjeros que sufrieron por el hecho de pensar diferente al régimen dictatorial de Pinochet. Bien lo saben Isaac Díaz y David Pizarro, que el día domingo, durante el calentamiento previo al duelo contra O’higgins, se acercaron al Memorial de Detenidos Desaparecidos ubicado en la galería norte del Estadio Nacional y dejaron una ofrenda floral en memoria por los presos políticos que pasaron por ese lugar.

El fútbol moderno, con sus millones y merchardising, pareciera abstraerse de la realidad y de la historia de los pueblos, sin embargo, gestos como el de Pizarro y Díaz, de reconocimiento y humanidad, hacen no más que ponerla contra el piso y recordar, tal y como reza el memorial del Estadio Nacional que: “Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro”.

Por Rodolfo Vidal.

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