El lado B del del Campeonato ANFP Skechers: Los árbitros que también hacen sus primeras armas en el fútbol infantil

Son jóvenes que promedian los 20 años y que al igual que los pequeños que domingo a domingo dan sus primeros pasos en el fútbol, reparten sus primeras instrucciones en el referato.

Son los que se llevan la mayoría de las veces gran parte de los insultos que son expulsados en una cancha de fútbol. Y ojo, por mucho que sea un campeonato infantil tampoco se salvan, ya que la pasión de los padres e incluso los profesores superan los algunos límites.

Son los árbitros que domingo a domingo, al igual que los pequeños en la cancha con la pelota, dan sus primeros pasos en el referato con el sueño de, si el mismo fútbol lo permite, llegar al profesionalismo.

“Obviamente da mucho gusto arbitrar a estos muchachos que desde chiquititos muestran muchas ganas. Se entiende que el partido está bueno; los profesores y jugadores también lo viven, así que todo tranquilo”, señala Álvaro Calquín, juez del torneo.

Pedro Barraza, de solo 21 años, agrega que “es un honor enseñarle a los niños... ellos también nos está enseñando a nosotros y eso es lo bonito, poder compartir el fútbol e ir formando a los niños”.

Nicolás Allende, también un juez bastante joven, afirma que “es muy lindo. Son muchachos y padres con mucha ilusión y efervescencia. Es lindo. Siempre aporta al crecimiento de los niños, y si nosotros podemos aportar un granito de arena, bienvenido sea”.

Pero todo eso lindo que se vive en los primeras experiencias dirigiendo también tienen ese lado algo desagradable, donde se tiene que aguantar algunas salidas furiosas de los mismo padres de los niños y hasta incluso de los padres.

“Creo que la presión es más para los niños que para los adultos, porque usted sabe que a veces los papás contagian con su energía a los hijos dentro de la cancha. Pero uno ya está acostumbrado... ahora son los papás, pero quizás más adelante van a ser los hinchas, así qué hay que saber controlar y no tomar atención”, señala Barraza

“Los papás tienen mucha ilusión de que quizás sus hijos sean futbolistas cuando más grandes... y es lindo, al final las cosas quedan dentro de la cancha y después del partido uno sale y todo bien", agrega Allende.

“Los padres siempre van a alegar, pero lo justo... más allá de eso no pasa”, cierra Calquín.

Estos son los primeros de una carrera que en el fútbol siempre se relaciona más con el “villano” de un partido que con del “héroe” que todos aman. Incluso en sus primero pasos.

“A veces por la calentura de los partidos se olvida que esto es futbol formativo y que tanto nosotros como los niños estamos aprendiendo y eso es lo más importante”, concluye Barraza.

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