Kía presenta el Uno a Uno de Chile: Bravo agiganta su leyenda, Aránguiz inmenso y Vidal todoterreno

La Roja dejó la vida ante Portugal y, en un partido parejo, mereció el triunfo tanto en los 90’ como en el alargue. 

Claudio Bravo: Legendario. Le ganó un mano a mano trascendental a André Silva en el primer tiempo, sacó un bombazo de Cristiano, metió dos manotazos arriba en pelotas muy peligrosas y coronó tapando todos los penales en la tanda. Inolvidable en su segundo partido en 60 días tras estar lesionado.

Mauricio Isla: Partió algo incómodo y por su lado pasó un par de veces Cristiano con mucho peligro, sobre todo cuando tiró un pase rasante que no fue gol de milagro. No obstante, cuando hizo pie estuvo muy bien en la marca, sobre todo en reiterados cierres destacando uno a André Gomes que era gol si no aparecía él en el medio del área.

Gary Medel: Bien parado, inteligente e inclusive llegó a marcar por arriba a Cristiano, uno de los de mejor rechazo en el mundo. Bien también al relevar a Marcelo Díaz al salir a hacer la presión un poco más arriba cuando Carepato estaba en otro sector del campo.

Gonzalo Jara: Impecable faena. Soberbios cierres a Cristiano y, sobre todo, uno a Bernardo Silva que se la sacó del buche en área chica. Correcto también para salir por bajo.

Jean Beausejour: Bien en el ida y vuelta, ayudó a marcar a una línea de cuatro que respondió a la altura y cuando desbordó, sacó balones peligrosos.

Charles Aránguiz: Y un día volvió en plenitud el Príncipe. Tras actuaciones algo a media máquina y donde se le vio disminuido físicamente, el 20 chileno apareció con todo y en qué momento. Llegó profundo, tuvo dos goles, llegaba a marcar en el fondo y coronó con otro penal perfecto para su bitácora. Soberbio.

Marcelo Díaz: Otro de buen partido como es tónica. Bien posicionado, bien para la salida, bien retrocediendo para dar salida limpia desde el fondo. Impecable en lo táctico.

Pedro Pablo Hernández: Buen partido, muy físico, muy táctico. Apoyó mucho en la marca, ayudó a dar salidas desde el fondo y cumplió a cabalidad lo encomendado desde el banco.

Arturo Vidal: Es una bestia y no es novedad. La mayor prueba fue que tras cabecear en la jugada de la mediavuelta de Vargas que tapó Rui Patricio, apareció en área propia en la acción inmediatamente posterior para bajársela de pecho a Claudio Bravo. Todoterreno, claro, batallador, buena presión alta y tuvo el gol en el último minuto.

Eduardo Vargas: Tuvo un mano a mano entrando y no definió bien y en el segundo tiempo una mediavuelta notable que exigió a Rui Patricio. Intentó, pero no logró profundizar demasiado entre Bruno Alves y Fonte.

Alexis Sánchez: No se pudo encontrar con su juego, salvo ese pase filtrado a Vargas en el mano a mano que ganó Rui Patricio, y recordó a aquel “no me respondían las piernas” que lanzó tras el triunfo ante Uruguay en la Copa América de Chile. Igual tuvo un cabezazo que no entró de milagro y convirtió su penal con solvencia, dejándole una merecida sonrisa en el rostro.

(85’) Martín Rodríguez: No entró muy bien pese a la frescura que traía desde el banco y casi se le da como ante Australia, pero el balón del rebote en el palo de Arturo Vidal le quedó muy encima. Afortunadamente, la jerarquía de este equipo evitó que se recordara como otro palo maldito.

(111’) Francisco Silva: Entró bien. Tenía que dar pierna fresca en mediocampo y en menos de 10 minutos fue protagonista de un penal que no le cobraron de manera insólita y de la acción que terminó en el doble palo de Vidal y Rodríguez.

(119’) José Pedro Fuenzalida: Ingresó con el 0-0 ya consumado y no alcanzó a entrar en contacto.

DT Juan Antonio Pizzi: Otro buen planteamiento por parte de Macanudo. Si bien el esquema fue el mismo que ante Alemania, esta vez no salió a presionar de manera asfixiante arriba a sabiendas de que Portugal contragolpea de manera muy efectiva y rápida. Es la gran arma de los lusos. Con ello, y con la entrega física de Vidal, Aránguiz y Hernández más el posicionamiento de Díaz, evitó quedar mal parado en el fondo salvo en una ocasión, pero que se dio porque el Príncipe falló un pase por bajo con la Roja entregada en ataque. Chile lo mereció en los 90’, en los 120’ y encontró esa justicia que muchas veces es esquiva con nuestro país con la soberbia actuación de los futbolistas traspasada a los penales.

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