Dientes apretados

Darío Sanhueza

Panelista de radio @dalealbo. Abogado en mis tiempos libres.

Columna alba acerca del gran triunfo del Cacique en La Florida, superando en todos los aspectos a Audax y mostrando mucha intensidad.

Muchos de los que frecuentamos estas páginas somos enfermos por el fútbol. Es algo tan determinante en la vida de uno, que lo hace posponer compromisos sociales, condicionar sus relaciones humanas, relacionar instantes importantes de la vida con el partido que se jugaba ese día, rememorar instancias de la infancia relacionadas a partidos y a quiénes lo vieron con uno. Y a veces ese fanatismo, ese afán por estar al día y nutrir la cabeza con los pre y post partidos, lo lleva a uno a ser tan tonto que se martiriza escuchando algunos comentarios, como por ejemplo, que este Colo Colo es “ratón” o no juega suficientemente “paelante”.

Ya a estas alturas pareciera que estamos la gran mayoría de acuerdo que este Colo Colo es distinto al de los primeros partidos bajo el mando de Pablo Guede, que sin duda era un equipo que buscaba muchísimo el arco de enfrente, a veces a tontas y a locas y descuidando el rancho. Pero también está siendo distinto a ese Colo Colo incapaz de cerrar partidos, con la pera más blanda de lo recomendable, y eso sin duda son buenas noticias y que permiten mirar el futuro con todo el optimismo que, por cierto, permiten los traumas recientes.

No es casualidad que el equipo lleve cuatro partidos al hilo sin recibir goles. En el último título del Cacique, probablemente no haya habido un jugador más determinante que Justo Villar, en el que quizás haya sido el mejor torneo de un arquero en el medio chileno en un montón de años. Ahora la situación tiene matices que es necesario destacar, porque Agustín Orión es uno de los mejores valores del semestre, pero por actuaciones sólidas y con el necesario carácter para solventar las escasas llegadas del rival, sin ese componente conmovedor de Villar que varias veces sacó manos de la nada para tapar un montón de goteras, cosa que ensalza a Justo, pero que habla de un defecto de base de aquél entonces que en la actualidad parece mucho mejor trabajado.

Ello tiene más mérito aun al tomar en cuenta que Julio Barroso, si bien sigue siendo el líder confiable de una retaguardia sólida, quizás esté un peldañito más abajo que ese imperial Almirante del 2014-2015 –lo único que generó Audax fueron un par de veces en que perdió ante Sergio Santos, pero ahí estuvo Orión–. Por ello también hay que destacar el gran retorno de Mati Zaldivia luego de su lesión, y sobre todo a Fernando Meza, que ha hecho un semestre realmente excelente, que sería casi perfecto sin ese error que cometió ante Iberia en Concepción.

La parada en La Florida era muy dura porque el equipo iba a tener que cambiar el chip. Muchas veces el equipo descansa en lo que puedan hacer los talentosos del medio, pero ahora no tendríamos ni a Pajarito ni a Valdivia, más encima en una cancha poco amigable para tener un fútbol bonito. Y ante eso, si bien muchas veces le hemos “pegado” a Guede –con justa razón, varias veces–, hay que darle el crédito del equipo que armó para ir a rescatar los tres puntos a La Florida, con tres jóvenes con excelente actitud y disposición–Suazo, Berríos y Morales–, un once sólido, veloz, intenso, inteligente, aguerrido y metedor, lo cual tiene aun más mérito luego de la rapidez en las amarillas que mostró Bascuñán.

El equipo se saltó la elaboración e hizo tres goles prácticamente iguales, con jugadas rápidas de tres o cuatro toques. Sin dudas el hecho de que el primero haya llegado tan pronto allanó el camino, con ese buen pelotazo de Zaldivia ante una notoria desaplicación audina, y una excelente decisión de Paredes en ceder para un Iván Morales que no tuvo duda en rematar de primera.

Quizás el único aspecto en que el equipo haya quedado algo al debe dice relación con la falta de concreción en el primer lapso. Un Audax que, pese a tener la pelota, se vio superado por las circunstancias, la presión y la exposición, sucumbía ante un Colo Colo muy punzante y que controló de estupenda forma las herramientas rivales –Bryan Carrasco fue un fantasma, Campos Toro nunca pudo prevalecer, sólo Sergio Santos generó peligro– , pero que en el primer tiempo no pudo ampliar la ventaja pese a haber tenido más de una ocasión para ello.

Algo tenía que mostrar Audax y lo hizo fundamentalmente a través de la velocidad de Santos, que le ganó en un par de ocasiones a Barroso pero, como decíamos, ahí estuvo la solidez de Orión para conjurar el peligro. Y llegó el segundo en el momento preciso, luego de un buen pelotazo de un central para que un delantero corriera y habilitara al otro para que definiera de primera, exactamente el mismo concepto que el primer gol. Buen pelotazo de Meza, gran maniobra marcando el pase y cediendo del resucitado Rivero para la exquisita definición del ídolo entre las piernas de Peric.

Palabritas para el retorno de Rivero: eso es lo que queremos ver de él. Puede perder pelotas, a lo mejor no tiene tanta cintura, pero esa es la actitud que tiene que mostrar alguien que quiere vestir esta camiseta, más allá de la asistencia y el posterior gol. Mostrarse, entenderse con los compañeros, y sobre todo no dar una impresión de hastío o de estar jugando por compromiso. Bien por el uruguayo que casi cuenta como un refuerzo para este semestre, las condiciones las tiene, siempre las ha tenido, depende de él saber aprovecharlas.

El partido se terminó con el 2-0 pero quedaba tiempo para el tercero, con un buen corte de Figueroa para Paredes, que vio mejor ubicado a Rivero para un 3-0 que coronó una jornada sobresaliente en el carácter y que tiró encima de la mesa las ganas del equipo de ser campeones. El Huracán Esteban, finalmente, despedazó La Florida con un gol y dos asistencias de su estirpe y categoría.

Es cierto que el torneo pasado veníamos sólidos, punteros y que el equipo pintaba para ser campeón. Pero lo que más esperanza de este semestre es que el equipo ha ido mostrando paulatinamente mayor capacidad para sacar adelante tareas bravas, complejas, con la humildad de quien sabe que no sólo no deja de ser grande por ponerse un overol, sino que entiende que a veces es el mejor camino, y que la entretención para los terceros imparciales no es la prioridad. El fixture es difícil, quedan tres salidas duras y recibir a Unión, pero si se mantienen los dientes apretados, va a costar que nos ganen. Y eso siempre es una buena noticia.

Foto: Agencia UNO

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