Chile uno a uno: Vidal intentó hacerlas todas, Alexis naufragó y a Pizzi se le extraviaron las ideas

La Roja quiso ganar con la chapa del bicampeón de América y no con el juego que lo llevó a esas glorias. Un punto de seis en una muy mala doble pasada. 

Christopher Toselli: Ingrata pasada en su debut como titular por partidos oficiales con la adulta. Estuvo extraordinario en la única que tuvo Bolivia para meter un achique a quemarropa para que luego Gutiérrez la sacara de la línea. Más trabajo no tuvo.

Mauricio Isla: Intrascendente. Sólo metió un buen pase filtrado para Alexis en el primer tiempo cuando el tocopillano se aburrió y se cargó por esa banda. El resto, centros sin mayor sentido que siempre ganaron los bolivianos.

Francisco Silva: En el primer tiempo realizó un interesante trabajo yendo hacia a la izquierda para hacer la cobertura cuando Chile cargaba todo su ataque por derecha. Mayores problemas no tuvo y cumplió, como suele hacerlo. Es un jugador útil para Pizzi.

Enzo Roco: Muy inocente en una salida que costó un ataque boliviano que terminó con patadón de Silva, amarilla y suspendido el Gato para la próxima fecha. Se confió pensando que un balón llovido salía, perdió la marca de Arce y el 7 boliviano casi fusiló a un Toselli que estuvo notable en el achique.

Eugenio Mena: Cometió una falta innecesaria a Duk cuando tenía a dos chilenos de frente para marcarlo tras el fallo de Rodrigo Millar. Poca proyección y aporte ofensivo.

Arturo Vidal: El mayor generador de juego en el primer tiempo y causante de las llegadas que terminaron con Lampe sacando varias pelotas de gol, pero poco a poco cayó en la impaciencia y en un complejo de superhéroe de querer hacerlas todas, lo que no condujo a nada positivo. Es un jugadorazo, el mejor volante central del mundo, pero debe actuar como tal, disciplinado tácticamente y con esa cuota de irreverencia cuando es necesaria, no en todo momento.

Rodrigo Millar: Tuvo un buen arranque, bien parado, cumpliendo de manera obediente lo que le ordenó Pizzi y sin mayores zozobras, ya que el mediocampo de Bolivia no apretó en demasía. Cometió un error tras un control de Alexis que llevó a Mena a cometer una falta peligrosa a la entrada del área y en el segundo tiempo coló un gran pase que se disputaron Vidal con Fuenzalida. Cumplió.

Charles Aránguiz: Bajo cometido. No generó mucho en ofensiva, el mediocampo se lo saltó en muchas ocasiones y no logró ser ese futbolista desequilibrante que es. Luego pasó a ser el volante central con el ingreso de Matías Fernández y en esa faceta cumplió.

José Pedro Fuenzalida: Muy activo en el arranque, combinando con Arturo Vidal y factor en aquellos minutos donde parecía que Chile iba a arrollar a Bolivia. Luego fue desapareciendo y cayendo en imprecisiones.

Eduardo Vargas: Entró bien, activo, tuvo dos cabezazos peligrosos, se enganchó para generar juego pero poco a poco se fue diluyendo.

Alexis Sánchez: Náufrago. Chile cargó por derecha todo el ataque la mayor parte del tiempo y, cuando se aburrió de estar recostado por izquierda, le probó las manos a Lampe yéndose hacia el otro sector del campo. Intentó, pero nunca encontró la fórmula.

(53') Matías Fernández: Increíble la mala racha de lesiones que ha tenido. Le pasó con Argentina, le pasó con Bolivia, se perdió la Copa América Centenario por lo mismo. Y no había entrado mal. Al reiterarse esas situaciones la cabeza juega un papel fundamental.

(63') Felipe Gutiérrez: Entró y sacó un balón de la línea de inmediato. Bien al ingresar metido en el partido. Pero luego no fue solución ofensiva para abrir la defensa de Bolivia.

(70') Mauricio Pinilla: Mal. Salvo el encontronazo que tuvo por un codazo que le pegaron no pudo entrar en juego y perdió constantemente con Nelson Cabrera.

DT Juan Antonio Pizzi: En principio, el partido estaba bien planteado. La idea de poner a Silva atrás y a Millar en el medio funcionó, Chile llegaba y tenía profundidad pero carecía de finiquito. Pero tras la lesión de Fernández se le fueron todas las ideas. Apostó por Pinilla para encontrar pelotazos frontales cuando Lampe había ganado todo por arriba y Hoyos contrarrestó con Cabrera para repeler esta fórmula. La Roja chocó constantemente contra esa muralla y nunca encontró solución, siendo que lo ideal era buscar por bajo, entrar tocando y, para eso, pudo haber puesto a un lateral más incisivo que Mena, como Beausejour y, por ejemplo, a Puch por un intrascendente Isla para bajar a Fuenzalida y así pulir la fórmula del primer tiempo, que estaba funcionando. El equipo debe dejar de “chapear” con sus títulos y comenzar a jugar como aquella escuadra que llegó a esa gloria, con hambre y no con soberbia. Esa será una tarea del DT.

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