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Columna alba tras la derrota con Temuco: Algo tiene que cambiar

Darío Sanhueza

Panelista de radio @dalealbo. Abogado en mis tiempos libres.

La opinión de Darío Sanhueza se enfoca en el irregular inicio del Torneo de Apertura por parte del equipo de Pablo Guede, y los aspeectos que debe mejorar de manera urgente.

El público llegó nuevamente en masa al Monumental, con el entusiasmo que genera esta nueva era técnica, entusiasmo esponoleado por el correcto rendimiento del equipo pese a la derrota ante Unión, y a la buena victoria obtenida en La Florida. Llegaba el momento de dar un nuevo paso evolutivo en la era de Pablo Guede, lograr mantener los buenos episodios mostrados ante Unión y Audax y traducirlos en un primer triunfo como locales.

Los primeros minutos del encuentro ante Temuco produjeron entusiasmo, con un equipo que se notaba ganoso y con intensidad, comandado por un Martín Rodríguez que en esta nueva etapa técnica ha ido mejorando el aspecto mental, lo que se ha traducido en una paulatina recuperación de parte de sus exquisitas condiciones técnicas, siendo el jugador más destacado de la cancha de esos primeros minutos.

Sin embargo, un nuevo hito que debió ser positivo, como la expulsión de un rival –más allá de que a raíz de ello terminó lesionado Rodríguez–, terminó afectando al equipo para mal. Y ello ya empieza a ser sintomático. Que pase una vez, puede ser. Pero que pase de nuevo en la fecha siguiente, es un signo para preocuparse. Prácticamente en ningún momento después de la expulsión de Lazcano se notó que Temuco tenía un jugador menos, y si bien en ello hay gran mérito del equipo rival (que se reorganizó muy bien retrasando al joven volante Sebastián Díaz a jugar de central, y lo hizo de forma impecable), el partido era responsabilidad de Colo Colo once contra once, y más aun once contra diez.

El equipo tenía la pelota estérilmente, sin causar grandes zozobras a la defensa de Temuco, que por el contrario, tuvo las dos más claras del primer tiempo: un desborde por derecha de Piña que Cris Martínez definió al palo cuando Villar estaba batido, y el gol de Donoso, nuevamente tras un desborde por derecha, esta vez con Canío superando la algo feble marca de Gabriel Suazo y lanzando un buen centro para la aparición del delantero sureño, superando a un Fierro absolutamente tardo en su reacción. 1-0 psicológico cuando se acababa el primer lapso.

Fue muy duro el golpe para Colo Colo, que al volver al segundo tiempo salió con ganas, pero con escaso fútbol elaborado. Si Valdés no logra ser determinante en este equipo cuando juega bien (como contra Audax), no puede esperarse algo diferente cuando no juega bien, como contra Temuco. Ramón Fernández ya registra dos encuentros jugando en un costado y no ha rendido por ese sector, y sus pocos momentos destacables han llegado cuando se ha centralizado, como en el pase filtrado que le mandó a Michael Ríos (de discreto ingreso) hacia la derecha, que culminó con un buen centro de Ríos y una definición de Paredes que se fue por un costado.

Sin embargo, la única modificación táctica que se produjo, más allá de la intención del equipo, terminó amontonando centrodelanteros en el área. En eso sin dudas que Guede queda al debe, de hecho él mismo reconoció su error en la conferencia post partido. Andrés Vilches tuvo las más claras y las desperdició, como ha sido su lamentable tendencia en toda su estadía en el Popular. Temuco se replegó, lo cual es lógico considerando que jugaba de visita en el Monumental y estaba ganando con un jugador menos, pero en ningún momento se vio ahogado ni sólo reventando pelotas. Es más, se dieron maña para armar una excelente jugada nuevamente por el costado derecho de su ataque, y que terminó con un Cris Martínez anticipando nuevamente a Fierro para marcar el 2-0. Poco más pasó, un par de llegadas bien conjuradas por Marín o por la defensa temuquense, y se llevaron una merecida victoria al sur.

Parece ser que esta derrota genera un momento clave para comenzar a evaluar las decisiones de Pablo Guede. Es cierto que el primer partido se perdió, pero la forma de jugar de un equipo que venía de una modorra desesperante hizo que no se terminara la “luna de miel”, lo que se acrecentó tras el buen triunfo en La Florida. Sin embargo, el partido con Temuco marca un retroceso. Es cierto, es un paso en falso en un proceso que debió comenzar más holgadamente en el tiempo, para que el margen de “ensayo y error” se hubiese concentrado en amistosos y no en plena competencia, pero ojo, ya va el 20% de un campeonato “express” y el equipo lleva dos derrotas, además como locales.

La situación ha llegado a un momento donde el discurso de Pablo Guede tendrá su primera gran prueba. El técnico del Popular ha sido un férreo defensor de la meritocracia para ganarse el puesto durante la semana, pero hay algunos rendimientos individuales en el equipo que lamentablemente no concuerdan con el estilo que se pretende implantar. Y aquí sin duda llegarán decisiones importantes que repercutirán para el futuro: si se mantiene el modelo, necesariamente tendrá que haber algunos nombres propios diferentes; por el contrario, si se mantienen los intérpretes, habrá que buscar ajustes en el modelo. Pero algo tiene que cambiar si lo que se pretende es equilibrar el buen juego con los resultados. Y sin dudas el propio Guede es el primero en saberlo. Porque así como va la cosa, se juega más entretenido, pero no está siendo suficiente para ganar.

Fotos: Agencia Uno

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