Columna Alba: Desorden Monumental

Darío Sanhueza

Panelista de radio @dalealbo. Abogado en mis tiempos libres.

Darío Sanhueza comenta la nueva derrota como local por parte de un Cacique que a cada partido muestra menos cosas positivas.

Nuevamente estaba todo dado. Pese a ser un día complicado –viernes a las 19.00 horas– y que se habían perdido los dos primeros partidos como locales, casi 20.000 personas llegaron al Monumental, sin necesidad de “combos” ni promociones. Buen clima, lindo ambiente, y hasta bombo y máquinas de humo como deseaban varios. Un público que pese a los golpes sufridos, igualmente llegó a Pedrero con la ilusión de ver al equipo lavarse la cara y por fin hacer respetar un recinto que otrora atemorizaba a los rivales con sólo ver una camiseta blanca en frente.

Los primeros minutos incentivaron esta ilusión inicial. Es cierto que Colo Colo a lo mejor no mostraba gran fútbol ni gran claridad conceptual, pero se veía voluntarioso, entusiasta y se arrimó en un par de ocasiones al arco de Naranjo.

Pero sin embargo, y como ya se está haciendo costumbre, una pelota mal defendida supuso quedar en desventaja. Fue francamente impactante haber visto a Tomás Charles más solo que Tom Hanks en “El Náufrago” para cabecear un centro llovido y provocar la viveza del Chanchito Ramos para desviar y marcar el primero de los iquiqueños. Y acto seguido pudo venir el segundo, con un pelotazo de sesenta metros tras el cual el propio Ramos (1.67 mts. de estatura) le ganó un cabezazo de vivo a un Válber Huerta (1,85) que literalmente pareció un zombie. No entró de milagro cuando Garcés sólo le rezaba al Altísimo, pero como dijimos la semana pasada, Colo Colo sintió el golpe y entró en su nefasta dinámica de tentar a la suerte.

¿Y Colo Colo? Muy, muy poco. Tenía la pelota, se arrimaba, pero muy escasas aproximaciones de peligro. Un pase profundo de Zaldivia a Rivero bien achicado por Naranjo, un cabezazo de Pavez tras un centro de Paredes, y eso sería. El resto, una verdadera tempestad de centros insulsos y desesperantes directos a las manos de Naranjo, teledirigidos como si fuesen flechas del joven Ricardo Soto.

Para peor, Iquique se quedó con uno menos, lo que a estas alturas es sinónimo de más problemas para Colo Colo. Ya lamentablemente entró al ADN de este Cacique de Guede que el hecho de que el rival se quede con diez jugadores es una presión extra para demostrar, y no un factor favorable como debiese ser en cualquier equipo serio, condición que este Cacique está alejándose de exhibir. Así, tampoco extrañó demasiado que Iquique marcara el 2-0, con un buen desborde por derecha frente a un irresoluto y temeroso Felipe Campos, y cabezazo de Hernán Lopes –lateral en posición de 9– , abusando del desorden de Zaldivia.

Respecto a Zaldivia, vale la pena un punto aparte. Tiene carácter, se nota que le duele perder, tira del carro y eso el hincha lo agradece, pero ha perdido orden y precisión en la que debe ser su función primaria, que es defender. Y a uno le cuesta creer que ese desorden y esa exacerbación del “complejo de superhéroe” que ha ido padeciendo el 4 del Cacique sea de su exclusiva responsabilidad. Y respecto a Campos: es cierto que Suazo y Gutiérrez, ambos zurdos, quizás no hayan hecho grandes encuentros como laterales izquierdos, pero difícilmente ello justifique que haya jugado allí el diestro Campos, más allá de que no sea una posición desconocida para el ex jugador de Palestino. Es legítimo preguntarse cuán mal estará Luis Pavez en los entrenamientos como para ni siquiera haber sido citado.

El segundo tiempo, al contrario de lo que uno deseaba, exacerbó los defectos exhibidos por el Cacique en el primer lapso y redujo sus virtudes al mínimo. Es cierto que tuvo la pelota casi monopólicamente y se adueñó de la cancha, pero fue incapaz de generar demasiados riesgos. El ingreso de Valdés estuvo de más, si no estaba en condiciones de jugar es mejor que no lo expongan, por respeto a él mismo y a su tremenda trayectoria en el Popular. Por el contrario, cada vez que Iquique la tenía hacía daño, y así vino un picotón de Bustamante que no entró de milagro. El Cacique tuvo un remate de distancia de Pavez, una incursión por izquierda de Iván Morales bien atajada por Naranjo… pero la más clara sin dudas fue un cabezazo perdido increíblemente por Rivero tras centro de Martín Rodríguez, que es sintomática del momento actual del Popular.

Los últimos minutos ya fueron cualquier cosa, especialmente tras la expulsión de Zaldivia. Cada vez que tomaba la pelota Iquique uno se imaginaba una película de vaqueros donde vienen todos con los caballos y nosotros con nuestras tiendas absolutamente indefensos. Los iquiqueños encontraban un despoblado aliñado con un carnaval de chambonadas atrás de la defensa alba que de milagro no causaron una sangría peor, como un mano a mano de Ramos bien resuelto por Garcés y el penal del propio Ramos pateado a lo Higuaín. Así, fue “sólo” 2-0, tercera derrota del Popular en sus tres primeros partidos como local. Insólito.

Si entraban el cabezazo de Ramos, el picotón de Bustamante, y el mano a mano y el penal del propio Ramos –ninguna era un despropósito– estaríamos hablando de una boleta de proporciones demoniacas, pero pensar en un resultado distinto a la derrota viendo cómo se jugó el partido era elevar las plegarias a la categoría de milagro certificable por la Santa Sede.

El equipo va en un declive ostensible en todos los niveles –defensivo, de generación de juego y de definición– y que necesita detenerse ahora. Ver al Monumental convertido en un salón de eventos donde cada visitante arma su propia fiesta y se lleva los puntos es terrible. Y ver la tabla de posiciones en el celular y tener que mover el dedo para encontrar al Cacique casi al final y no en el primer “pantallazo”, es decidor. Los resultados no sólo son claves, obviamente, para pelear un campeonato, sino que refuerzan convicciones, especialmente cuando se está en un período de adaptación. Y cuando ellos no llegan, sin dudas ello influye en la confianza de un equipo que mostró un desorden monumental. ¿Servirá el receso FIFA para que Pablo Guede encuentre el equipo, con más presión y con una ubicación en la tabla inimaginable e impresentable para la calidad de muchos de sus jugadores? Está por verse.

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