Columna alba: Afinando los instrumentos

Darío Sanhueza

Panelista de radio @dalealbo. Abogado en mis tiempos libres.

Darío Sanhueza reflexiona acerca del primer triunfo oficial de Pablo Guede al mando de los albos.

Las sensaciones que quedaron tras la derrota sufrida a manos de Unión en el Monumental fueron encontradas. Por un lado, el hincha quedó legítimamente entusiasmado con el nivel de juego del equipo, que para el poco tiempo de trabajo al mando de Pablo Guede, exhibió progresos y modificaciones a un estilo que se notaba gastado, con un equipo que lamentablemente proyectaba en la cancha el hastío de la cabina técnica de Sierra. Pero por otra parte, perder como locales en un torneo tan corto, y ante un rival que promete pelear arriba, es dar una ventaja importante en dicha lucha. Que además gran parte de la derrota se debiese a errores notorios por parte de Paulo Garcés, indudablemente contribuyó a agriar la sensación más bien dulce que dejó el rendimiento del equipo.

Pero en la difícil alfombra de Audax se vieron algunas cosas diferentes, y fundamentalmente positivas, aunque aún con mucho margen para crecer.

Los primeros treinta minutos del Cacique fueron realmente buenos. Un equipo agresivo, “hambriento” y fervoroso, tomando lo bueno que se hizo ante Unión pero con mayor contundencia. El gol de Rivero fue producto de la tercera ocasión clara en menos de diez minutos, tras un remate de Fierro y una “peinada” en el punto penal del propio Rivero. El del uruguayo fue un golazo: estupenda profundización de Zaldivia ante un Fierro que le marcó el pase de forma brillante para aparecer a la espalda de Cornejo, gran centro a la carrera y buena definición de Rivero .

El Cacique no se conformó con la apertura de la cuenta y tuvo un par de aproximaciones más –incluyendo un remate al palo de Rivero–, reduciendo a un correcto conjunto como Audax a una expresión timorata e inexpresiva. Pero pasada la media hora sucedieron dos cosas que a la larga mermaron el ritmo e intensidad del Cacique. La primera, la clarísima llegada de Audax, con el desborde de Cortés tras la espalda de un Gabriel Suazo que perdió una pelota en mitad de cancha –de todas maneras, buen partido del joven zurdo–, y Garcés estuvo magistral para salvar la valla del Cacique con una fantástica reacción instintiva. Y la segunda, paradójicamente, fue la expulsión de un irreflexivo Drocco que empujó infantilmente a Ramón Fernández, frente al árbitro, tras un foul “normal” del 10 colocolino.

Colo Colo, contrariamente a lo previsible, se vio más incómodo con el hombre de más en esos últimos quince del primer lapso, fundamentalmente porque el mediocampo del Cacique no cuajó un gran encuentro. Fernández se vio algo incómodo confinado al costado derecho; Rodríguez mostró sólo chispazos respecto a su buena actuación ante Unión; y Jaime Valdés, si bien hizo un partido correcto, aún no logra ser lo gravitante que solía ser hasta hace unos meses. De hecho, ya en el gol de Rivero vimos que la participación estuvo dada por un defensa central apareciendo en el mediocampo, un lateral apareciendo como puntero y un 9 definiendo con gran olfato, pero sin participación de los mediocampistas de funciones más creativas.

En el segundo tiempo fue más notoria esa pequeña incomodidad del Cacique ante una situación que objetivamente debía beneficiarlo. No fue algo crítico, pero la diferencia de jugadores no se notó, y también hay que darle mérito en ello al despliegue de Audax. Se perdió parte del impulso exhibido durante buenos pasajes del primer tiempo, y los itálicos se arrimaron aunque sin causar gran peligro. El panorama de todas formas mejoró con el atinado ingreso de Baeza, que ayudó a recuperar el control del mediocampo. Las más claras en ese período igualmente las tuvo el Cacique: un mano a mano de Rivero muy bien resuelto por Peric y una fenomenal aventura individual de Paredes que si era gol había que cerrar el estadio para siempre.

Con la expulsión de Miño el partido perdió el equilibrio logrado por Audax en el segundo lapso, y ahí comenzó la “farra” de un partido que debió morir antes, con ocasiones perdidas por Paredes, Rodríguez, Vilches, y en la última entre Valdés y Esteban estuvo nuevamente notable Peric. Pero también pasamos un susto importante, y donde se notó que al equipo aún le falta: transpiramos frío con esa contra de Gazale que por suerte remató algo desestabilizado por Barroso y no entró. Pero el Cacique logró armar bien la última tras buena profundización de Fierro, bien Figueroa, algo débil Peric y Paredes anotó uno de los goles más fáciles de sus 126 en el Cacique.

Hay que ser justos con Garcés, que si bien fue clave para mal en el partido anterior, fue clave para bien en traernos los tres puntos desde La Florida. Y también hay que ser justos con Guede, no hay que olvidar que no es su culpa haber asumido tan tarde, pues la salida de Sierra terminó siendo producto de un “gallito” entre la dirigencia y el DT para finalmente no tener que despedirlo y por ende no pagarle indemnización. Y también hay que ser justos con jugadores a quienes quizás aún les cuesta acoplarse a este nuevo modelo, que necesita rodaje y horas de vuelo.

La banda tocó una canción completa, todavía falta afinar los tiempos y los instrumentos, pero el ritmo y la melodía son halagüeños. Y era imprescindible una victoria, que siempre ayudan a trabajar tranquilos, y en este caso le dan a Guede el siempre necesario respaldo de los resultados a un proyecto interesante y atractivo.

Fotos: Agencia Uno

RedGol recomienda

Más noticias de tu interés

RedGol recomienda