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[Informe] La burbuja arribista que empobrece el fútbol: autos caros, lujos varios y sueldos miserables

Nicolás Olea

Periodista deportivo y director de prensa de Redgol

Johnny Herrera lo había advertido, pero la situación hoy llegó a su límite. Los viejos no pueden firmar contratos baratos porque tienen familia y los jóvenes se gastan la plata en autos, lentes, tatuajes y peluquerías.

El mercado laboral en el fútbol hoy se regula con las mismas reglas de cualquier oficio o profesión en crisis. Los jóvenes sin hijos aceptan contratos más económicos, para desgracia de los más veteranos. " Por 200 o 300 lucas están dispuestos a firmar y como en este campeonato no hay mayores riesgos de descenso, los clubes prefieren guardarse el dinero", asegura uno de los cuatrocientos cesantes que tiene la actividad en Chile.

La situación afecta especialmente a los jugadores de regiones o equipos "chicos". Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica entregan muchos futbolistas a préstamo y el club de provincia solo se hace cargo de una parte del sueldo y el arriendo de la vivienda. "Con la plata que les ofrecen a esos cabros, no puedo mantener a mis hijos y mi mujer", contaba este mismo jugador, ex seleccionado Sub 20 llegando a los 30 años.

Es ahí donde nace la gran crítica de los mayores. "Los jóvenes de hoy se gastan la plata en una manga de tatuajes o en cortarse el pelo cada jueves", reclaman. Pero los más viejos también son culpables: el mercado se infló consistentemente en las últimas temporadas y los sueldos crecían, aunque no siempre era verdad.

"Ningún futbolista dice que gana poco. Todos aseguran que reciben dos o tres millones de pesos mensuales y hemos tenido que revelar algunas liquidaciones de sueldo para que nos crean en la negociación cuando un jugador quiere lo mismo que otro", advierte un dirigente de la Octava región.

¿Cómo es eso? Simple. Un jugador se acerca a otro que está negociando y le dice que gana mucho más de lo que realmente recibe, para que suba sus exigencias económicas.

"Súmele los automóviles que compran, siempre de último modelo, de doce o quince millones. El futbolista se siente más jugador si tiene los agregados necesarios: lentes de 100 mil pesos, las últimas zapatillas Philipp Plein de Arturo Vidal, o si le paga el peluquero y el gimnasio a su polola", agrega un delantero en busca de un club.

Hasta Johnny Herrera había advertido a los jóvenes en el torneo pasado. "Los miras y se compran cadenas de oro de un millón de pesos. Acá nadie tenía el último teléfono y el menor del plantel llega con el mejor celular del mercado. Cambian el auto y viven en pensión. Hay un tema de fondo y que hay que tratar de forma seria", avisaba.

El palo es para los jóvenes, porque "aún no han ganado nada. Quieren el Ferrari de Vidal, quieren chocar el Ferrari de Vidal, pero no quieren jugar como Vidal. Así estamos hoy", asegura otro de los consultados.

La crisis del fútbol se nota en todos lados. Pero no todos están concientes de su gravedad.

Fotos: Agencia Uno

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