La columna alba y el sueño de Colo Colo por el título: "Se puede"

Darío Sanhueza

Panelista de radio @dalealbo. Abogado en mis tiempos libres.

En una nueva entrega, Darío Sanhueza aborda el repunte del Cacique y el panorama venidero, que puede acercar insospechadamente al equipo de Pablo Guede a los puestos de avanzada.

Por cierto que es un cliché decir que la visita del Cacique al hermoso Ester Roa Rebolledo era clave. Pero es que es verdad: por fin, luego de un inicio paupérrimo y con muchas dudas en el funcionamiento del equipo –defensiva y ofensivamente–, el equipo se empezó a afirmar, primero en el juego y luego en los siempre importantes resultados , pasando de fase en Copa Chile e imponiéndose con una autoridad incuestionable a una tímida, inexpresiva y espiritualmente pobre Universidad de Chile.

Pero más allá de estos buenos últimos resultados, el equipo entró a la cancha con 9 puntos, en el pelotón de los últimos en la tabla. De hecho, si perdía ante la Universidad de Concepción, el equipo quedaba colista por diferencia de gol. Pero en un torneo tan apretado y compacto, un triunfo implicaría ratificar el alza y revitalizar las opciones de pelear algo más.

En una cancha difícil ante un rival que hasta no demasiado tiempo atrás fue una bestia negra insoportable, con un clima complicado –aunque con una gran cancha que resistió estupendamente–, el equipo de Guede demostró que ha ido tomando aplomo, que ha ido entendiendo mejor la idea del técnico, y a su vez el técnico ha ido mostrando menos desesperación.

Ello se tradujo en que el Cacique impusiera sus términos desde el principio del encuentro. Pelota bien peleada por izquierda por Martín Rodríguez, avivada para el excelente centro de Bolados y una definición exquisita e intelectualmente brillante por parte del interminable Esteban Efraín, ganándole de vivo al central y dejando al gran Tigre Muñoz sin reacción. Siempre es importante empezar ganando, pero más aun para este equipo que tantas veces se vio afectado por goles ajenos en los primeros minutos, e incluso la distancia pudo alargarse con una monumental jugada de Barroso, rompiendo líneas y metiéndose arriba para cabecear un centro/pase de Esteban. Sólo la indefinición del Almirante entre cabecear al arco o centrar para Rivero privó al fútbol de una verdadera joya.

Pero no todo fue miel sobre hojuelas. La Universidad de Concepción es un buen equipo y mostró algunas de sus cosas. Pero en el fútbol es muy importante respetar al rival, dejar de lado la arrogancia y saber sufrir cuando corresponda, y como sucedió durante algunos minutos del primer lapso, con un par de pelotas que sacó bien Villar y otro par que pasaron cerca. En instancias así hay que mostrar aplomo y el equipo zafó con buena nota de un pasaje donde lo pasamos mal.

Y cumpliendo los viejos dichos del fútbol, si no nos marcaron cuando pudieron, era de esperarse que el Cacique anotara el segundo. Presión alta de Rivero para la mala salida del central del Campanil, bien Bolados en la decisión de profundizar con el uruguayo, que fue muy inteligente y solidario en entender que la mejor decisión posible era tocar para Paredes, que marcó su gol oficial N° 132 con el Popular, a sólo dos del histórico Alfonso Domínguez.

Un par de palabras para Esteban Paredes. Él es de esas cosas que le hacen bien a la humanidad, como el nacimiento de un pudú en cautiverio, la devolución de un maletín lleno de dinero a una abuelita, contemplar una aurora boreal, la acogida a los refugiados en algunos países de Europa o la preservación intacta de ecosistemas naturales ancestrales. Le faltan tres goles para ser el tercer goleador histórico con la camiseta del Popular, habiendo llegado al equipo recién a los casi 29 años, jugando un poco más de doscientos partidos, con un promedio superior al 0,5 goles por encuentro. Además, está más delgado, mejor físicamente y no sólo es un gran goleador, es extraordinario para la pelota.

Tras terminar el primer lapso con una cuota de fortuna con un cabezazo al palo de Camargo, en el segundo tiempo el equipo manejó el partido casi a su antojo, pese a no tener tanto la pelota –de hecho, terminaría “perdiendo” en posesión–. Tuvo las llegadas más claras, un penal a Martín Rodríguez no cobrado, un no-penal a Esteban sí cobrado y que lamentablemente el 7 no pudo anotar –es difícil patear un penal sabiendo que no fue– , una jugada fenomenal con taco de Paredes a Rivero bien atajada por Muñoz, un latigazo al palo de Valdés que en los últimos minutos se acercó al Pajarito del 2014, otra tapada del Tigre al propio Valdés. Faltó finiquito probablemente, pero el equipo muestra una buena cara en la generación de oportunidades.

Por otro lado, la defensa hizo un gran partido –particularmente Barroso–, Villar estuvo sólido, Pavez está siendo relevante en conectar las líneas, Bolados participó en los dos goles, Rivero está falto de confianza frente al arco pero genera una buena predisposición porque es inteligente, se entiende muy bien con Paredes y no ahorra ni una miserable gota de sudor y sacrificio, Jorge Araya entró bien… en suma, no hubo puntos bajos. La distancia numérica debió ser mayor, pero lo importante era ganar, y no sólo se consiguió de forma incontestable, sino que además el equipo va consolidándose paulatinamente, lo que es una muy buena señal de cara a los desafíos venideros.

En las últimas tres fechas el Cacique ha sacado más puntos que nadie (7 sobre 9), viene de ganar los dos últimos (sólo la UC y Everton además lo han hecho), lleva dos encuentros sin goles en contra. ¿Son estadísticas acomodaticias? Por cierto. Pero hablan de un presente que nos ha ido afirmando poco a poco en la tabla y que nos va dejando un sabor de boca que nos ilusiona con pelear arriba, aunque no dependamos de nosotros.

Ahora viene Copa Chile ante un rival donde de verdad somos visita. Más allá de su discreto presente, Cobreloa siempre debe merecer nuestro respeto, pero el Cacique debiese imponer su mayor jerarquía. Y luego San Luis en el Monumental, y luego ir a visitar San Carlos… Iquique se puede caer, a Unión le tiritó un poco la pera con la obligación de mantener la punta… y si le ganamos a San Luis, dependemos de nosotros para pasar a la UC… bueno, es soñar todavía. ¿Pero sabe qué? Si quiere no le digamos a nadie, mantengámoslo “piola”… ¿pero sabe? Se puede. Vamos nomás.

Fotos: Agencia Uno

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