Opinión: Por lo más delgado

Es una frase hecha en el fútbol que se escucha cada vez que un equipo no anda y su DT corre peligro, “el hilo se corta por lo más delgado”, elegante manera de decir, como no podemos echar a los 20 jugadores que no rinden y para el hincha no corren ni meten, echamos al que los dirige.

 

Esta frase en el Monumental es una constante desde un tiempo a esta parte, pues en Colo Colo todo se corta por lo más delgado, no sólo el DT.

Paso esta semana con Ivo Basay, quien tras probar 25 formaciones distintas en 27 partidos, nunca dio con un equipo titular, los jugadores ya no le creían, los hinchas menos y los que lo trajeron, tampoco. Se cortó el hilo por lo más delgado.

Jaime Pizarro puede que no siga tampoco, acá el hilo sería un poquito más grueso, pero delgado al fin y al cabo. El gerente técnico dejaría su puesto después que se forme la nueva comisión de fútbol, aunque en estricto rigor, la figura del “Kaiser” no tenía mayor peso, las decisiones importantes las tomaba el directorio.

Ahí el hilo es grueso, doble y hasta triple, pues es imposible de cortar. Todos los errores, todos las malas contrataciones, todas las políticas deportivas (que a simple vista no existen), son de la plana dirigencial, pero para qué meterse ahí, si echando a Basay o a Pizarro todo se tranquiliza. Los de arriba, los que dirigen, seguirán ahí, ese hilo es muy duro de cortar.

Y con el tema de la violencia en los estadios ocurre exactamente lo mismo. No es por defender al Señor Malo, pero en esta pasada, será él el único que pague todos los platos rotos.

El gerente general del club, Álvaro Romero tiene responsabilidad al saber que existía una relación “profesional” con el barrabrava y sabía sobre las amenazas que le hizo a otras personas antes que a Muñoz; o el encargado de seguridad, Osvaldo Jara, quien tenía como una de sus funciones coordinar los movimientos de la barra dentro y fuera del estadio. Ellos  seguirán ahí mismo a la espera que caiga Pancho Malo y llegue Juanito o Pedrito aún más malo, para seguir a cargo del tema y operando tal como hasta hace un par de semanas. Ahí el hilo es harto más grueso.

Por otro lado, Cristián Varela, quien a vista de todo el país tuvo el apoyo de los barristas en su campaña presidencial, los mismos, como se pudo ver en televisión, que agredieron descarada y cobardemente a Marcelo Barticciotto se mostró arrepentido de la relación con la Garra Blanca, pero afirma que “Francisco (Malo) Es una buena persona, quiero verlo en el estadio”, dejando de manifiesto que el líder de la barra pagará el pecado de quien lo usó.

¿Y qué hablar de Gabriel Ruiz Tagle?, responsable directo del apoyo que se le dio al señor Malo, el que puso el container para que guardaran las cosas y de, aparentemente,  entregarle regalías para tener el estadio en orden.  Total, el fin justifica los medios.

El subsecretario reconoció abiertamente su vínculo con los barristas, de hecho, ni siquiera se mostró arrepentido por ello y encima lo justificó. ¿Razón suficiente para no decirle nada?, ¿razón suficiente para que siga en su puesto de jefe máximo del deporte en Chile? Al parecer así funcionan las cosas, total, a ese nivel el hilo es muy grueso para cortarlo. Si alguien tiene que pagar, que lo haga el señor Malo, total ahí el hilo es delgado y todos aplaudirán, tal como los hinchas aplaudieron la salida de Basay y de Pizarro, mientras los que los contratan y los que pagan: bien, gracias.